Donde esté un buen plato de jamón que se quite el sushi



Tu imagen me llegó
a las seis menos diez
y no pude dormir
ni un instante después:
te confundías con mis sábanas,
te me enredabas en la sien.


Hoy he descubierto que en Spotify ya están los discos de Silvio que había olvidado, como esas imágenes que se olvidan porque duelen y luego ya no crees que sean imprescindibles. Y en absoluto es así.

Tengo revuelto el cerebro, el estómago y la vista. Acabo de descender de un viaje en noria que se ha prolongado poco -sí, no lo niego- pero que me ha dejado con la cara blanca y fingidamente serena. Dime dónde has estado, niña de cara blanca, dónde has dejado tu risa, que no está donde estaba.

Podría ganar 1800 al mes. Un trabajo estable, puentes y vacaciones en agosto. Tranquilidad aparente y mediodías comiendo con los compañeros. Podría ahorrar y tener más caprichos. El verbo tener con las cinco letras.

Cada vez lo deseo menos. Quiero seguir así, viviendo como una pequeña inmadura, a veces derrochando, a veces salvándome. La funámbula que se toma una copa de vodka antes del espectáculo de las cinco. La que vislumbra desde arriba a un público que no teme por ella sino por sus cabezas y los quince euros -con descuento- que le ha costado la sesión del domingo por la tarde.

Pobre funámbula rubia. Tan segura ahí arriba y tan aturdida en el suelo. Recordando a su madre andaluza, que le juraba que nunca se separaría de ella, todas las primaveras, los otoños, los inviernos y los veranos del mundo. Todas las lluvias y todas las fiebres.

Tal vez las promesas que se hacen a los niños son demasiado irreales para ser ciertas.

Y ahora, una simple red que se retira en el momento justo en que ella escala hacia lo más alto. La red quita emoción y público, cielo, y los tiempos no están para hacer tonterías, le escupe su jefe.

Qué sola. Qué lejos. Qué pequeña.

Se toma el pulso a sí misma, le enseñó su primer amor. Y también con ella aprendió a fumar y a quitarse el vestido sin mostrar la ropa interior. Acciones sencillas, aprendizaje sin exámenes de validación.

3 comentarios:

arponauta 28/2/11 12:11  

mejor una tortilla de patatas...

Ra 1/3/11 10:46  

A mí me gustan las mezclas y justo esos dos manjares nunca lo he hecho. Gracias por la idea! Tiene que estar rico el jamón (que sea bueno, si no... no funciona!) y sushi... como me gustan los dos... los mezclaré a ver qué tal.
No paro de darle vueltas a cómo hacer para quitar el vestido sin mostrar la ropa interior... ummmmmm

No soy partidaria de hacer promesas a niños... que tienen una memoria!!! y luego te quedas chof de ver su cara de decepción cuando a tí ya se te olvidó. Pero ellos/as no olvidan no.... Mejor no hacer promesas mejor.

Maine 1/3/11 13:17  

Y de qué vale tener... a veces sólo es necesario regar las plantas.
Sabios pequeños salvajes.

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