Te lo debía



¿Qué sucede cuando te mueres de repente?

¿Quién se hace cargo de tu cuenta de Gmail? ¿Qué deben de pensar tus contactos lejanos al notar que ya no te conectas al chat? ¿Qué será de tu blog sin actualizar? ¿Te echará de menos la chica de la panadería? ¿Qué sentirá el chico de la revisión anual de la caldera cuando llame a tu casa y nadie le conteste? ¿Y tu dentista cuando nadie haya acudido a la cita del jueves a las 19:30 h? ¿Quién te sustituirá en el trabajo? ¿Quién herederá tus libretas negras?

He escrito tu nombre en Facebook. Estás allí. Como una planta que lucha contra la falta de agua y de vitaminas. Una planta a la sombra. Sigues en esa pequeña parcela virtual, tan sólo se pueden ver un par de fotos tuyas de perfil, tomadas por ti mismo ya que tu brazo estirado hacia el objetivo así lo denota.

Hacía diecisiete años que no sabía nada de ti. Me he puesto a llorar como una imbécil porque seguías siendo –sigues siendo, maldita sea, en mi memoria tú no te vas a morir nunca, tú no te vas a morir nunca- el chico guapo, culto y distinguido de la Facultad.

A veces pensaba en ti. En dónde estarías. De qué trabajarías. Con quién compartirías tu casa y tu cama. Qué ilusa. Debería haberte escrito una carta. Una de esas epístolas románticas y torturadas en las que se agradece a alguien su labor didáctica realizada en el pasado.

Por supuesto, no lo hice.

Ahora me apeno sola mirando tu foto. Cuatro meses después de esa foto morías de una manera preciosa pero absurda. Joven. Parecías feliz con barba de un día.

Hasta siempre, profesor.

11 comentarios:

a punto de 11/11/10 19:58  

lo lamento Carol.
mucho.
un beso

Flavia Company 11/11/10 21:13  

Y se queda uno con el número de móvil en la agenda y de pronto, un día, le aparece sin querer y las ganas de marcar para que se produzca un milagro... es durísimo.

Carmen 11/11/10 21:21  

sí. yo también lo he pensado. lo pienso a menudo.

¿qué pasa con las puertas que se quedan abiertas? los libros a medio leer, las llamadas que no respondimos...

yo también lo pienso, carol, y casi un año después, no logro entender absolutamente nada.

un abrazo.

Anónimo 11/11/10 22:37  

mua

Elena

Pellizcame 12/11/10 00:12  

Mantengo la privacidad en mi lista de amistades del Facebook porque me niego a desprenderme de alguien. Tal cual.

A menudo siento la tentación de acceder a su cuenta y desactivarla tan sólo para poder escoger, de la lista de motivos que aparece, la opción "Esto es temporal. Volveré".

Pero nunca me atrevo.

migae 12/11/10 00:39  

Cuando murió mi papa anulamos su linea de teléfono... yo aún guardo su número y pienso en amigos lejanos suyos, de los que solo se llaman de vez en cuando, que siguen llamándole de vez en cuando sin saber que nunca más les atenderá...
Es triste todo, si.

nieves 13/11/10 01:37  

........y de los que se mueren en vida¿?
Comparto sensaciones,sé muy bien de que hablas, se me quedarón tantos en el camino..
Un abrazo

Etcétera 14/11/10 18:00  

vaya, lo siento...Carol...... yo siempre me he preguntado todas esas cuestiones que enumeras al principio de tu post...¿¿no somos nada??, ¿¿no somos nadie si desaparecemos así de repente???...no lo creo...somos y seguimos siendo importantes ... para las personas que tuvimos cerca...algo dejamos...huellas profundas...eso espero...
besos y ánimos

Carol Blenk 14/11/10 21:43  

A PUNTO DE, muchas gracias por dejar el comentario.

FLAVIA, ya, es terriblemente cierto. No nos conocimos más allá del terreno de lo “formal” pero al cabo del tiempo me di cuenta de lo mucho que me había calado esa persona. Misterios.

CARMEN, es muy duro, pero que muy duro. Las tragedias sin avisar suelen ser las peores, ¿no? Estas cosas son incomprensibles, no podemos ser tan racionales.

ELENA, mua gigante para ti :)

PELLIZCAME, sí, a veces tengo la sensación de que con las nuevas tecnologías esos huecos se hacen más y más insondables, no sé cómo explicarme mejor pero creo que me entiendes.

MIGAE, esas pequeñas cosas son las que más duelen, las que nos acercan a lo cotidiano de la persona que ha desaparecido. De nuevo el tiempo es el salvavidas…

NIEVES, sí, a mí también se me han quedado muchos en el camino. El caso de él ha sido muy diferente porque no nos unía nada, ni él sabía de mí ni yo de él pero me ha dolido tanto… es irracional pero es que me siento así. No puedo evitarlo.

ETCÉTERA, sí, claro, dejamos huellas en la gente, yo también lo creo. Fíjate, él la dejó en mí para siempre. En las ideas que me transmitió, en los conocimientos, en los gustos literarios, en tanto que ahora que lo pienso alucino…

Besos mil, muacks!

jelly 14/11/10 23:44  

No tengo palabras para comentar, como mucho decir que me ha emocionado tu escrito, me ha parecido lo más bello que he leído en tiempo. Aunque parezca exagerado, e irracional, así es como lo he sentido. Gracias por escribirlo.

Carol Blenk 21/11/10 22:09  

JELLY, gracias una vez más por pasarte por aquí. Me alegro de que te haya emocionado :)

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