De cómo surgió el nombre de una tierra y la aparición de una herida que se oponía a volverse cicatriz



Era bella y azul como algún mar desconocido, posiblemente de la Costa Azul, en la que nunca he estado. Rápida, ágil y peligrosa, como algunas chicas. Me subí a ella y mi error fue acelerarme tanto como el propio pulso. Como una bala loca de venganza. Una adolescente irresponsable y huérfana.

Una Vespa. Conduje aquella moto apenas un minuto y fue suficiente para que la tierra me destrozara la piel. Nada serio. Me levanté y la vi a ella. En un segundo fui consciente de mi irresponsabilidad. De mi locura. De mi desatino.

Observé la herida y pensé que no me dolería… me equivoqué. El socorrista rubio extranjero me la curó y quise cortarme el pie del dolor. Después me bañé en el mar más limpio del planeta, una y otra vez, una y otra vez. La sal me arrancaba lágrimas y sangre. Una detective que llora no es un espectáculo demasiado agradable pero no podía disimular. Qué desatino.

………………………………………

Y ahora doy gracias. Por estar de nuevo escribiendo, por respirar, por haber tenido suerte. Podría haber sido mucho peor, sin duda. Miro la herida y se cura bien, puedo caminar sin que nadie me mire de reojo como hace unos días.

Le he prometido a Paola que no volveré a jugarme la vida en vano porque tengo sólo una. Y un único cuerpo, unos únicos ojos, sólo unas manos. Y los necesito para ella.

En la isla nos hemos querido como un náufrago y el marinero valiente que lo salva. En la isla le expliqué el verdadero origen de una tierra:

Un día de agosto llegó a aquella tierra una chica morena, tan salvaje y libre que nadie osaba mirarla ni hablarle. Llegó sola, pronto se adaptó al lugar y enseguida empezó a cultivar su propia tierra, un pequeño huerto en el que cultivó alimentos para poder subsistir. Pasaron los meses y la joven cada día era más bella. Todo el pueblo se había dado cuenta pero nadie se atrevía a verbalizar ese pensamiento.

Un domingo después de misa regresó al lugar una joven que se había marchado a hacer fortuna a la Argentina. Se llamaba Laura y era tan rubia que parecía nórdica, a pesar de que sus raíces no habían salido jamás de aquellas tierras. Volvía con las manos vacías, sin dinero y sin futuro. Y sola.

Pasó por delante del huerto de la morena y la vio allí, ajena a todo, tan sólo preocupada en regar la tierra para que diera sus frutos. Fue ver su cuerpo moreno y enamorarse al instante. La deseaba, la amaba, toda su vida desembocaba en aquel preciso instante, el de su encuentro. Se sintió incapaz de pensar en nada más.

¿Quién era aquella joven? ¿Cómo se llamaba? ¿De dónde había venido? La respuesta se resumía en una única palabra: Lucía.

Aquella chica se llamaba Lucía, no podía llamarse de otro modo. Era algo totalmente irracional, lo sabía, pero no existía otra respuesta posible.

La morena la miró, en ese momento fue como si le hubiera leído el pensamiento. Laura la rubia la había bautizado mentalmente y así la había dotado de una vida, de una existencia, de un amor.

Entró en su casa y jamás salió de ella. Envejecieron juntas y nadie las vio separarse un solo día.

Cuentan las gentes de aquella tierra que Laura la rubia solía mirar a su chica y decirle: “Anda, Lucía” mientras le besaba el cuello. Estaba fascinada por aquella mujer. Y de esa fascinación surgió el nombre de la tierra andaluza.

10 comentarios:

Paola Vaggio 31/8/10 21:06  

Esa moto parecía un caballo desbocado en tus manos.
Frena, Lucía!

Paola Vaggio 31/8/10 22:52  

uff la canción del final, cuántos recuerdos me trae de este verano... ya está, tengo síntomas de MELANCOISLA

Morgana 31/8/10 23:43  

Qué susto, no??

Precioso el cuento.

Un saludo.

Ra 1/9/10 10:20  

Mare mare mare con las vespas desbocadas! qué mal!
Y yo pensando en comprarme una para ahorrar tiempo...

Precioso cuento!
Gracias por la parte que me toca. :)
Andalucía enamora siempre.

nieves 1/9/10 18:46  

Caroline...y el freno??? no se te ocurrio coger el freno. Menos mal que la segunda parte de la historia reconforta un poco el dolor de las heridas.
Cuidadito...con las motos y las motoristas
Saludos

Anónimo 3/9/10 19:05  

Precioso el cuento y preciosas vosotras.Tengo ganas de que algo salga bien...y de veros!


Matt.

Carol Blenk 4/9/10 10:17  

Paola, un caballo desbocado, es una buena imagen de lo que me pasó. La canción... Ay, yo también tengo melancoisla. Me duele aquí (te señalo dónde, en el pecho)

Morgana, bueno, pasó tan rápido que ni tuve ni tiempo de asustarme en ese momento. Fue luego cuando vi lo que dolía al bañarme. He tenido que llevar al zapatero las sandalias para que me las arregle y me las pueda poner.
Gracias por lo del cuento.

Besos enormes, muacksss

Eva Gutiérrez Pardina 4/9/10 11:43  

"Le he prometido a Paola que no volveré a jugarme la vida en vano porque tengo sólo una. Y un único cuerpo, unos únicos ojos, sólo unas manos. Y los necesito para ella." Ahí, ahí me gustas, en la forma y, sobre todo, en el fondo de esta tríada de frases que (por la felicidad de Paola y por extensión de la gente que te queremos) deberías repetirte como un mantra hasta el final de los tiempos.
Ayyyyyyyy impetuosa! :)

Carol Blenk 4/9/10 14:34  

Ra, son muy bonitas, jajaja, pero en manos como las mías un peligro! Si eres prudente y no haces locuras, adelante... No obstante, yo ahora miro estas experiencias desde otra óptica y ya te digo que me da más seguridad un coche :)
Y sí... Andalucía es otro mundo...

Nieves, ¿freno? ¿qué freno? ¿llevan freno las vespas? Jaja, si te digo que me olvidé de ese detalle... Ahora me río pero he pasado unos días jodida, la verdad. Y siempre dando gracias, oye. Una experiencia más :)

Maat, a ver si nos vemos pronto y me cuentas lo que quiero oír. Te tengo muy presente aquí, en el sur, debe de ser tu sangre anda-luza, jaja!

Eva, es curioso, cuando estaba soltera me importaba un pito todo: salud, dinero, perspectivas... No sé, era como ir viviendo al día. Ahora es muy diferente, no es que me haya vuelto una tipa madura al cien por cien pero es como si hubiera tomado conciencia de lo efímero que es todo en realidad. En un segundo te puedes morir, se resume en eso. Así que hay que evitar ese "segundo" tan fatídico ;)

Besos y besos, muacksss

jelly 6/9/10 16:26  

Me ha dado angustia leer el momento locura velocista... sé que cumplirás tu promesa a Paola, y eso me tranquiliza. Recuerda tu gran frase promesa y el por qué, ella los necesita :)

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