Leed "L'illa de l'última veritat", os lo ruego



La noche ha sido rara. Apenas he dormido cuatro horas y me encuentro en ese estado hipnótico en el que sientes ganas de meterte en la cama pero, al mismo tiempo, estás más activa de lo normal.

Al igual que el sábado pasado, el vecino sigue haciendo obras y es imposible dormir o pensar con coherencia.

Se me ocurre que podría recomendar un libro y explicar una pequeña historia. El libro es L'illa de l'última veritat, el último trabajo de Flavia Company. La versión en castellano saldrá de aquí unos meses a la venta así que no hay excusa lingüística para acceder a la lectura. Así da gusto.

No me veo capaz de explicar el argumento de forma que se entienda porque, como he dicho antes, mi cabeza está demasiado espesa. Hay más información en el blog de la autora y en muchos de los enlaces que hay publicados allí.

Hay que leerlo. No defrauda. La historia tiene algo enigmático que sorprende -sobre todo al final- y que cuando doblas la última página te hace respirar hondo y pensar: la vida es esto que veo ante mí pero podría haber sido esto otro que se halla oculto.

No sé si me explico. L'illa de l'última veritat es un libro para releer y para buscar todas las pistas que hay sembradas con esmero por la autora (qué cursi esto último, por dios). Un libro de los buenos, de los que merecen estar en la estantería bien visibles, en el sitio de honor.

Después de su lectura, aún tengo a los dos personajes en mente. Mientras cocino o cuando paso la aspiradora, los imagino a mi lado, observándome y haciéndome preguntas. No me he vuelto chiflada, no. Es que en eso consiste la buena literatura. Como cuando me sentaba al lado de Ana Ozores en misa. Justo igual.

En resumen, hay que leerlo. No se puede dejar escapar.

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Y ahora la pequeña historia. De cómo conocí la obra de Flavia Company.

Y voy a resumir muchísimo porque creo que lo pesado, si breve, se hace menos pesado.

Estaba en la universidad, no recuerdo el curso porque en aquella época te matriculabas de las asignaturas sin ton ni son, mezclando niveles, solapando clases y demás barbaridades que ahora serían impensables con Bolonia. Alguien me ofreció -como quien te da el primer pitillo o la primera cerveza- Dame placer, una novela de una tal Flavia Company. Se me olvidó decir que yo estaba pasando por uno de los peores momentos amorosos de mi vida. Cierro el inciso.

Acabo de caer en la cuenta de que la chica que me lo recomendó me gustaba, claro, por eso supongo que me lo compré. La fuente era muy fiable.

Mientras, en clase, los hermanos Blecua, Carme Riera y tantos otros nos hablaban de cosas que nos hacían olvidar nuestros nombres y las horas de insomnio rezando a quien no debíamos rezar. Desayunábamos tan sólo un café con leche y un pitillo. Cuando aún se podía fumar en el bar de Letras.

Creo que leí Dame placer en estado de éxtasis. Creo que tuve fiebre. Que perdí la noción del tiempo. Que encontré el sentido a estar enferma de amor. Porque yo por aquel entonces tenía el mal medieval, sin duda (me hice fanática de la literatura medieval, pero eso es otro tema).

Nunca en mi vida he subrayado más otro libro. Ni siquiera Carol. Creo que ni El Quijote. Y lo asombroso es que no lo he releído jamás pero que, curiosamente, puedo recordar muchas de las sentencias que subrayé.

Si alguien me hubiese hecho la pregunta, Dame placer es el libro que yo hubiera deseado escribir.

Tras Dame placer vendrían otros, era de esperar. No me pondré a hablar de ellos porque sería alargar el post como quien alarga un chicle en la boca demasiado tiempo. Además, mejor que cada uno descubra lo que tenga que descubrir o lo que su azar personal le depare.

Como novela especial, por ejemplo, tengo muy presente siempre La mitad sombría. Es un texto hipnótico y extraño. Me gusta con locura y hay un personaje en concreto que me parece alucinante. La pianista que se transforma en alguien totalmente diferente de quien era en un principio. Laura Jáuregui, que un día tocó sin partitura y la vida le dio un vuelco. Una novela tremendamente buena. Pero había prometido que no me iba a extender más al respecto.

.....................................

Y aquí acaba la historia. Lo mejor de todo es que aún me quedan muchas obras por leer de ella y que están por casa, pululando de un lado a otro, como con vida propia, haciéndose un hueco en pequeños rincones.

Alguna vez he comentado que tenemos pequeños dioses -mi chica y yo- que nos protegen tanto del tedio como del dolor, como de los malos invisibles. Uno es Elvis, siempre a punto para echarnos un cable. Esta mañana me he dado cuenta de que ella es otro de nuestros pequeños dioses, y no porque la veamos sobrehumana, ni mucho menos, sino porque siempre está cerca, real y transparente. No nos referimos a ella como Flavia Company sino como Flavia, a secas.

Tenemos suerte de que escriba. De que exista y de que presente libros cerca de donde vivimos. Si viviéramos en Laponia no podríamos acudir a la cita.

Ojalá no deje nunca de escribir novelas, cuentos o lo que sea. Y ojalá mantenga su honradez, su sinceridad y ese estar cerca de los lectores. Eso, no tiene precio.

Deberíamos ser capaces de tocar sin partitura.

16 comentarios:

anticolometa 13/2/10 18:14  

Lo confieso, no he leído nada de Flavia. Pero después de leer tu texto, me han entrado ganas de asaltar la casa del libro. Qué libro de ella me recomiendas para empezar?

Anónimo 13/2/10 19:40  

Primero,me fío de tu criterio hasta la saciedad.Segundo,he leído a Flavia Company y aunque no le llamo Flavia(aún)me encanta como escribe.Así que leeré este libro con muchas ganas y con mucha curiosidad.Que Flavia no deje de escribir pero tú tampoco.
Y avísame si Flavia hace alguna charla,me encantaría asistir.
Matt.

Carol Blenk 13/2/10 20:30  

ANTICOLOMETA, podrías empezar con este último y así le das al catalán :-)

Y si no, a ti creo que te pega "La mitad sombría", sin duda. Si prefieres relatos quédate con "Con la soga al cuello".

Ya me contarás, eh?

MATT, supongo que has leído "Dame placer", no? Jajaja, yo tampoco la llamo "Flavia" a secas, eso es un rollo que nos traemos Paola y yo, ya nos conoces... Te va a encantar esta novela.

A ver si me llamas, que ya tenemos fijo ;-)

Besos gigantes, muacks!

Eva Gutiérrez Pardina 13/2/10 23:06  

Hola, Carol,
Suscribo completamente tu opinión sobre la última novela de Flavia, y me ha encantado tu descripción del momento en que por primera vez entraste en contacto con su obra. Yo también empecé con Dame placer; también es la novela que me habría gustado escribir, y la habré releído completa unas doce veces, sin cansancio ni visos que tamaña desgracia pudiera suceder en el futuro. Es mi lectura número uno, sin duda.

Ah, y mi cafetería también era de Letras, pero la de la URV de Tarragona :)

Si quisieras pasarte por mi blog, serás muy bienvenida. Encontrarás artículos sobre Flavia y la tesis doctoral sobre ella que leí el 2006. Aprovecho para felicitarte por tu blog. Da gusto leerte, tanto por el estilo como por el contenido.

Un beso.

Carol Blenk 14/2/10 00:48  

Hola Eva,

¡Qué honor que te pases por aquí! Gracias por tus palabras, de verdad.

Ya lo creo que conozco tu blog, te tengo fichada :)
(no te he comentado nunca porque a veces me cuesta escribir algo coherente)

Es de admirar tu tesis sobre Flavia, me he leído algún que otro capítulo, lo reconozco; el otro día también consulté un artículo tuyo sobre "Con la soga al cuello", si no recuerdo mal. Muy muy interesante.

Creo que no me equivoco si afirmo que eres la única persona que ha elaborado una tesis sobre Flavia Company, ¿no? Me parece admirable, en serio.

Un abrazo, un placer recibirte por aquí!

Paola Vaggio 14/2/10 01:09  

Qué cierto todo lo que has dicho. ¿Cuando haces estas fotos tan bonitas? ¿Cuando escribes estos posts tan largos y suculentos? Es como vivir en un castillo.

Yo conocí a Flavia Company por ti, tú me iniciaste, digamos.

Matt ha leído Con la soga al cuello, se lo regalamos para su cumple.

Un beso, hasta ahora! :D

Ra 14/2/10 02:24  

Ha sido un post de lo más "desnudo", gracias.
Gracias por dejarte "ver".
Sóis maravillosas.

Carol Blenk 14/2/10 10:22  

PAOLA, jajaja, la foto la hice en tu piano y el post... mientras la lubina se hacía en el horno...

Me encanta lo de "tú me iniciaste" suena tan... ummm...

Es verdad! Matt leyó ese libro de Flavia, lo había olvidado.

RA, pues tienes razón, es uno de los pocos posts que he escrito en los que hay 0% de ficción y 100% de realidad. A veces apetece, no?

Besos mil, domingo y madrugando...

txeri 14/2/10 15:12  

vaya, pues será mi próxima adquisición, FC te debe un café ;)

jelly 14/2/10 18:41  

¡¡Qué interesante!!

Había oído hablar de ella pero nunca de forma que me atrajese tanto como ahora. Voy a mirar qué tiene ya en castellano y comenzaré por ahí mientras espero esta obra que recomiendas a que la traduzcan al castellano (me da muchísima pereza leer en catalán, bastante me llega hacerlo para estudiar jejeje).

Y puedo entender la delicia que es tener un libro y que termines conviviendo de alguna manera y por un tiempo con los personajes. A eso yo le llamo "la vida del libro" :)

Anónimo 14/2/10 19:56  

Efectivamente he leído "Con la soga al cuello" y también "Dame Placer".Que se le va a hacer si nos falla la memoria(je,je,je).Será la edad!
Si teneis fijo ya me pasareis el teléfono.Por cierto haber si me enseñais Madrid y preparamos un finde.
No dejeis de escuchar esta linda mujer,la escuche en concierto y me encanto:
http://www.youtube.com/watch?v=VFteq_fapUo&feature=related

Matt

Carol Blenk 15/2/10 01:22  

TXERI, espero que te guste el libro tanto o más que a mí, me daré por contenta! Jajaja, qué va, en todo caso soy yo la que le debe el café a ella :-)

JELLY, pues curiosea en su obra, te sorprenderá... De todos modos, "L'illa de l'última veritat" se lee estupendamente en catalán, sin diccionario a mano, te lo aseguro!

MATT, ya te digo, la edad, jajaja. ¿Has visto que todo está conectado? Precisamente el otro día recordábamos tu cumple y que allí habíamos conocido a aquella chica, que también tenía que ver con FC, qué curioso, eh?
A ver si nos escapamos a Madrid, sí, que hay ganas.

Me apunto la sugerencia musical ;)

Besos, muacks!

Adrianneweil 18/2/10 09:22  

Flavia, porque yo si la llamo por el nombre, y no es porque conozca a la persona sino por afecto al autor. Me explico: hay personas que tienen libros favoritos, y hay otras que se enamoran del perfume narrativo que destila una obra… esa esencia, cuando se identifica hace de cada libro una conversación íntima, un eco que se establece entre autor y lector y que convierte la lectura en un dialogo intenso más allá de la historia narrada. Hay muchos niveles en la lectura de un libro, a mí, personalmente, me gusta cuando encuentro frases redondas “Iba a plantearse el naúfrago si aceptar o no aquel breve espacio de tierra que le permitiera descansar de su cansancio interminable?, ¿Iba a temer a lo que la isla le deparara?...” las llamo frases redondas porque dan vueltas circulares sobre los fantasmas propios de alguien en particular. Cada cual con su obsesión (con su oso blanco, que diría Weil). A mí me gustan las obsesiones de Flavia, porque son mis propias obsesiones, yo también pienso que “Da lo mismo mirarte a ti que mirar al mar, exactamente lo mismo, solo que tu pareces más profunda”… si, el eterno desconocimiento del otro, la búsqueda de la pasión y su siempre peligroso encuentro, y el apostar siempre por naufragar, pero con los ojos abiertos. Mi “Querida Flavia”, nunca me decepciona en ese dialogo y por eso la llamo por el nombre, y por eso es una de mis autoras preferidas. Adrianneweiles

Carol Blenk 18/2/10 17:01  

ADRIANNEWEIL, en primer lugar, gracias por tu comentario. En segundo lugar, otra vez gracias por poner con palabras lo que he sentido muchas veces y que, posiblemente, no he sabido identificar:

"hay personas que tienen libros favoritos, y hay otras que se enamoran del perfume narrativo que destila una obra… esa esencia, cuando se identifica hace de cada libro una conversación íntima, un eco que se establece entre autor y lector y que convierte la lectura en un dialogo intenso más allá de la historia narrada."

Creo que no se puede definir mejor. Y también cierto, lo de las frases redondas, a veces enigmáticas (al menos para mí). Abro "L'illa de l'última veritat", al azar, y aparecen algunas:

"És com una llanterna: il·lumina el que se li mana i el que no."

"El que importa és el que fas amb la teva vida, no on ho fas."

"Hem de fer coses a la vida que més tard tinguem ganes de recordar [...] Repassar la nostra història i sentir que no s'assembla gaire a cap altra, que és pròpia, que ens l'hem inventada."

Nunca decepciona y por eso cada libro que aparece es una isla a la que llegar con los ojos, como bien dices, bien abiertos.

Un saludo!

Sonja La Roja 19/2/10 00:51  

Que curiosidad me ha entrado....
No estoy muy al día de autores prosa contemporáneos, no se como va el "mundillo" editorial....pero lo que sí se es que tengo ganas de saber a que huelen esos libros de Flavia Company.

muy agradecida.
un abrazo Blenk!

Carol Blenk 20/2/10 21:44  

SONJA, bueno, no te creas, que yo tampoco sigo a demasiados autores actuales, ¿eh? yo soy más del XIX, jaja.

A ver si te gusta la recomendación, ya me dirás ;)

Muacksss!!!

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