(El primer verso lo robo de un comentario que dejó Izaskun porque me pareció lo más bello que he leído en meses, soy así de exagerada)



Me encontré a tu madre ayer en misa,
Me senté a su lado y, casi sin respirar,
Le pregunté por los geranios y los limoneros
De tu abuela.

Y casi sin respirar también
Me atreví a preguntarle
Si te podía invitar de mi parte
A la comida de final del invierno
Que hará mi madre en casa de mis tíos,
Ya sabes,
Los que se volvieron de la capital
Porque les falló el negocio,
Aquella especie de sueño americano
De ferretería de lujo en un barrio
En el que la gente es tan sencilla
Que aún te da los buenos días por las mañanas.

Durante la misa cerré los ojos
Y tu madre rezaba con una voz
Rubia
Y suave.

Pensaba en que algún día
Tendría una casa para ti y para mí
Con ventanas marrones
Y vistas de una Lisboa de mentira.

Me levantaría temprano
Para recoger todo el frío de la casa
Y que tus pies nunca temblaran.

Cocinaría los fines de semana
Para recuperar todas las comidas
Que nos hubiéramos perdido
Durante la semana.

Nos reiríamos de los que se pierden la vida,
De los que no saben traducir latín,
De los que ven esas series estúpidas
Y duermen más de ocho horas seguidas.

Imaginaba
Nuestra casa
En un primer piso porque odio los ascensores.

Imaginaba
Dormir al lado de un póster de James Dean
Y otro de Marilyn en el comedor.

Imaginaba nuestras noches
Cenando bikinis bajo la lluvia
Y leyendo a Flavia.

Abrí los ojos,
La misa terminaba
Y tu madre hacía la cola para comulgar.

Salí de la iglesia
Y te escribí todo esto
Mientras escuchaba esta canción.

7 comentarios:

Marcela 28/1/10 21:23  

bonita foto de la Regenta en la Plaza de la Catedral de Oviedo y precioso post, me gustó y me llegó porque me encantaría compartir con alguien, pero ese alguien no quiere.

Paola Vaggio 28/1/10 23:28  

La frase de Izas contiene algo especial. Es como aquella de mi madre: "Tu prima se comió un plátano y un yogur en casa, y en el entierro de su abuelo, un bocadillo." Sigue pareciéndome tan misteriosa. Tanto como tú, me sorprendre mucho que puedas inventarte tantas mini-historias y yo sin darme cuenta que las maquinas, no te salen por la cabeza, ni veo nada a tu alrededor... yo ya me entiendo. Ciaoo, a dormir.

Ramón Buenaventura 29/1/10 12:13  

Un buen poema. Felicidades.

Carol Blenk 30/1/10 12:16  

MARCELA, buena observadora! Me encantaría ver esa estatua de Ana Ozores de cerca, nunca he estado en Oviedo... Es curioso, siempre que hablo de misa me acuerdo de ella, debe ser el recuerdo que se ha quedado ahí, bien fijo. Qué libro tan grande...


PAOLA, jajaja, claro que no te enteras porque tú estás ahí, en tu mundillo salvaje ;-)


RAMÓN BUENAVENTURA, gracias, un honor!

Besos mil,muacks!

Anónimo 1/2/10 13:37  

JAJAJA ¿TÚ SABES QUE YO TE VENERO, NO?

IZASKUN

Carol Blenk 1/2/10 13:41  

IZASKUN, qué grande eres! Qué grandes que sois las dos!

¿Sabes qué? Cuando creemos que perdemos la fé en el mundo nos acordamos de vosotras y de vuestra historia...

Un abrazo enorme!

Anónimo 1/2/10 23:36  

Pues ya somos dos,o cuatro, según se vea...

Grandes no, BESTIALES!! esos es lo que sois vosotras (pero por encima de todo lo que más me droga es vuestra cotidianeidad...)

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