Otra de las canciones con las que lloro sin tener depresión

Me verás en los carteles para hacerte irme detrás
te creerás que soy alguien con un toque especial
soy un chico de la calle que vive su canción
también me emborracho y lloro cuando tengo depresión.





(Maravilloso el fragmento comprendido entre el 03:37 y el 03:44)


Alguien ha entrado en mi blog buscando "has tenido suerte de llegarme a conocer". Y eso me ha llevado a volver al gran tema de Loquillo. Y eso, a su vez, a escuchar otro del que ya hablé por aquí alguna vez ("te contarán de mí quizás lo peor, quizás no sé si habrá existido...)

Pienso en algo que leí ayer y que me dejó absolutamente tocada. Hoy me he dado cuenta de que me ha dejado de importar lo que no me había importado nunca. No sé si puedo explicarlo de manera que se me entienda, creo que no seré capaz. Y encima siento que me repito, lo cual es terrible.

Mejor explico lo de hoy.

La tarea del día ha sido marcar con rotulador fluorescente las entregas. Entregado: fluorescente; no entregado: en blanco. Un trabajo absurdo y mecánico. Pero los errores son imperdonables. Si se te pasa marcar una entrega, entonces queda reflejado en el papel y habrá que buscar responsables. Responsables de nada porque sí estará entregado pero tú te has equivocado por pensar en tonterías, por distraerte, y no has marcado con fluorescente la casilla correspondiente.

El error cada vez se hará mayor. Crecerá como un árbol salvaje y loco. Realizarás una llamada y con ella aumentarás el fallo...

- Mire, le llamo para reclamar una entrega.

- ¿Qué? Pero si la hicimos esta mañana, antes de las once.

Y mientras hablas, repasarás la lista y comprobarás que sí, que la entrega estaba hecha, que el error ha sido tuyo, de tu mano, de tus ojos, de tu pulso fluorescente. Y pedirás perdón por tu descuido.

Y todo por no pintar una casilla de amarillo.

La relación con los rábanos -la imagen que me dejó alucinada ayer, ella lo entenderá- está clara. Ni soy alta, ni puedo evitar ser impulsiva.

Ahora, lo que importa, es seguir con los pies bien sujetos para defenderla. Y defenderme de los posibles ataques de raíces malvadas.

Voy a ir preparando la maleta, que allí sí que hará frío del bueno.

7 comentarios:

Ave 4/12/09 10:49  

Y a mí tu post me ha recordado al anuncio de Calle 13 del rotulador. Ya ves :-)

Loquillo es muy grande.

Besos :-)

Carol Blenk 4/12/09 16:43  

AVE, pues ni idea, tengo que buscar ese anuncio :-)

Sííí, Loquillo es grande! Ahora estoy descubriendo su discografía más reciente, que la desconocía... "Balmoral" es un disco maravilloso, lo estoy machacando de tanto oírlo, jaja.

Remuacks, guapa!

Jelly 4/12/09 18:14  

Loquillo es magnífico, ¿no sé si te dije que estuve en un concierto suyo no hace mucho? Fue fantástico, este hombre es increíble.

Carol Blenk 4/12/09 19:50  

JELLY, qué suerte, yo nunca lo he visto en directo!

Jelly 6/12/09 13:03  

Pues te lo recomiendo, te lo pasas tan bien en todo momento que yo quiero volver a ir a otro, ya!!

Klaudina 6/12/09 17:18  

Qué curioso. ¿Sabes que hace unas semanas leí en una revista que las personas deprimidas lloran menos con las películas de llorar que las personas que no sufren depresión? Imagino que lo mismo será con la música. Yo la verdad es que le encuentro sentido. está uno tan deprimido, tan mal, tan todo, que una película o una canción no supone una diferencia, no logra emocionar...

Carol Blenk 9/12/09 21:28  

KLAUDINA, ¿en serio? visto así tiene bastante lógica... en todo caso a mí lo que me hace llorar es la belleza. Ya, ya lo sé, que dicho así parece de cursi y de tipa idiota pero, no sé, lo tengo comprobado, hay algo ahí muy fuerte...

Muacks!

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