Pequeño relato diurno para cuando ella despierte de su siesta

Mientras duermes la siesta, me apresuro a inventarme una historia para que la tengas bien fresquita al lado de la almohada...

La pequeña que se leyó una novela bien breve en tres suspiros. La pequeña que empezó la lectura algo incrédula y algo orgullosa de sí misma. La pequeña que terminó el último párrafo, emocionada y con una lágrima en la garganta.

Podría explicarte la historia de la pequeña.

O podría dejarlo todo en unos cuantos puntos suspensivos y llenar el mensaje explicando que hoy me he comprado dos pantalones y dos blusas. Que he desayunado estupendamente y que he pedido pasta italiana en tu honor.

Pero eso no sería explicarte la historia de la pequeña. Y eso es lo que realmente deseo hacer ahora, antes de que termine tu siesta.

La pequeña que ha sobrevivido al naufragio del capítulo central y que se ha imaginado el rostro de la chica enferma de no se sabe qué enfermedad. La pequeña fascinada ante los cuadros en blanco de aquel pintor que finalmente consiguió pintar el mar. La pequeña que se ha hospedado en aquella pensión y que no se ha atrevido a abrir la séptima puerta, la del huésped misterioso.

La pequeña que se siente orgullosa al releer la dedicatoria del libro. Una historia que sólo me pertenece a mí.

La pequeña que siente/necesita/desea ser única entre millones. Que para eso es pequeña y se jacta de ello. Aunque sabe que para ser gigante tan sólo le basta con encenderse un pitillo y salir de casa con las gafas de sol bien puestas.

La pequeña que se da prisa por terminar el relato, que apenas roza el teclado para no hacer ruido...

Y que envía el mensaje a más de mil kilómetros... para que llegue pronto, pronto... en el momento justo...

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer