Si no has visto nunca The L Word, sáltate el post o léete el anterior

Anoche decidí que escribiría un post sobre esta serie, sobre The L Word. Vimos el último capítulo, el especial, el último ultimísimo, pero esta vez de verdad. Y nos quedamos como quien despide a un buen amigo en el tren. O en el aeropuerto, que parece más trágico.

Reconozco que tengo delito, sí, lo asumo en público. Había oído hablar de la serie a muchas chicas pero no me interesaba lo más mínimo. Me parecía algo chabacano, del populacho, yo qué sé. Carol la snob, la que se jacta de no ver la tele jamás de los jamases, la que sólo salva de la quema a cuatro series y del resto… mejor ni hablar.

Error de los errores.

El caso es que me enganché en la cuarta temporada y la cosa siguió. Hasta el punto que me instalé un programita de esos p2p para descargarme la sexta temporada. La última. Yo, la snob, la que se jactaba de no haberse descargado música jamás. Qué absurda, ahora que lo pienso.

En cuanto a la serie… pues muy buena, a mí me lo parece. Ahora estoy leyendo comentarios en Internet que cuestionan la calidad de los guiones, de las tramas, de la verosimilitud de los personajes. En fin, que todo esto me repatea el alma. Pónte tú a escribir una serie, querida, redacta un capítulo piloto, aguanta seis temporadas y convierte a tus personajes en seres vivos. Qué fácil es criticar.

No digo que The L Word sea la serie de mi vida. Pero reconozco que me llevé una grata sorpresa con ella. No quiero preguntarme si la realidad es o no así. Melrose place no era real; Doctor en Alaska, tampoco; V, nada más lejos de nuestros barrios. Pero qué felices hemos sido con esas escapadas mentales de nuestro ser, de nuestros pequeños desengaños.

Una pena que termine, lo cierto. Nosotras la veíamos los viernes por la noche, fumando y bebiendo mojitos caseros. Jamás podré olvidar esos momentos.

Y no hablaré del final, de la incógnita acerca de la muerte de ese personaje (no hablo más para no fastidiar el final a quien no la haya visto). Tengo una teoría loca y otra más seria. Me las reservo.

Siempre hay que agradecer las cosas buenas. Es algo que aprendí y lo practico. Así que mi primer homenaje es para las chicas del Subtituling Team 2009 y para Yoda. Os sonarán esos nombres si sois algo negadas con la lengua inglesa y agradecíais como agua de mayo los subtítulos en castellano. Vaya labor social que hacían esas chicas, mi aplauso para ellas. Eso sí que es trabajar para la comunidad, a cambio de nada. Es que la cosa es más fuerte, más increíble, de lo que parece: miles de personas han podido seguir esa serie gracias a los subtítulos de un grupo de chicas altruístas. Si fuera socióloga, ya tendría tema de estudio.

Mi segundo homenaje, para Helena Peabody. Por ser mi preferida (dios, soy tan adolescente a veces), y por la rabia que me dio cuando la más guapa se queda con la más fea (rayos y truenos, ¿a quién se le ocurrió eso?, me da igual parecer una frívola, pero qué asco de Dylan, arggg), por ser una pija que se humaniza -toma ripio- pero, sobretodo, por la temporada quinta. Ahí fue cuando me caí rendida. La belleza que duele. Cuánto tiempo sin sentir esa sensación. Uf.

Dejo el vídeo –me ha costado horrores hallarlo entre las veinte mil tonterías varias del santo youTube- del momento sublime en que Helena se pira con la pasta y deja a todo el mundo sin saber qué ha pasado realmente. Fue un giro loco del guión pero me encantó. La vida a veces también da esos giros locos. Y menos mal, que si no fuera así estaríamos fríos por dentro.

No me extiendo más…

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