La navidad no está en ningún lugar, ahora lo sé, lo entiendo, y me guardo el secreto para no perderlo



Salí de trabajar y esperé el autobus de las 20:06 h. Encendí un cigarrillo aún sabiendo que no iba a tener tiempo de terminarlo porque el autobús llegaría antes de que lo consumiera. Allí estaba. Alcé la vista y la vi. No fue una visión, quiero creer que no lo fue porque en mi vida he estado más cuerda. Nunca fui mística, ni espiritual ni nada de eso. Es más, esas historias suelen hacerme mucha gracia pero… la estrella de Oriente estaba justo delante de mi vista, detrás del edificio de una productora de televisión bastante conocida.

Y no fue una alucinación. Hasta ahora no lo había contado porque me daba algo de reparo pero a estas alturas creo que ya nos conocemos lo suficiente como para que me guarde más cartas bajo la manga. Es que ya no me caben más.

La estrella de Oriente avanzaba a una velocidad casi de vértigo. Vino mi autobús y tuve que dejarla allí. El misterio. El miedo. La creencia. El interrogante. Tantas cosas que se agolpaban en el pecho que decidí respirar poco a poco para no temblar demasiado. Siempre he sentido vergüenza de que los desconocidos sepan que tiemblo. Manías mías.

………………………………………………

Os contaré un secreto. Es la primera vez en mi vida que paso las navidades sin trabajar. ¿Habéis trabajado alguna vez en el sector comercio? Los que lo conozcáis sabréis lo duro que es. Vender regalos a los clientes y no disponer tú misma de tiempo para comprarlos. No poder ver la cabalgata de Reyes. Trabajar los festivos, salir con cara seria y sin saliva. Sin ganas de nada. Sin ganas de que te hablen. Harta de soportar a clientes petulantes y engreídos. La vida de los dependientes es digna de novela. Algún dia escribiré un post más digno, que el tema lo merece.

Por eso este diciembre es especial. Tan especial que me desborda, que me siento libre, y eso es algo que nunca había vivido. Trabajando desde la adolescencia en estas épocas.

……………………………………………

Fuimos al cine y al salir estábamos rodeadas de policía, furgones, ambulancias y otros objetos propios de revueltas y manifestaciones. Un helicóptero rondaba la zona como un abejorro gigante.

Lo primero que pensé fue que se trataba de un atentado pero, al preguntar a la gente, nos dijeron que no era nada de eso. Curiosamente, no pudimos ver la noticia por televisión y aún no sé si fue el azar o la censura de la izquierda.

Lo importante es que la película fue espectacular. Que al salir del cine vi mi vida pasar en segundos, como si me fuera a morir, pero que no le dije nada porque pensé que no me saldrían las palabras buenas sino las nostágicas y no era el momento.

Nuestro tercer diciembre.

Y el corazón tan rojo como el de Otto, el piloto.

………………………………………

Si pudiera haceros un regalo, ahora mismo sería un pase para ver My Blueberry Nights. No sé encontrar un regalo mejor. Ojalá os guste tanto como a mí.

Gracias por dar tanto. Por estar leyendo todas estas noches.

Ojalá veáis esa estrella.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer