Tengo el teléfono de una psicóloga guapa en la agenda del móvil

Es terrible trabajar el sábado entero. Por la noche y por la mañana. Es terrible tener que trabajar todos los sábados. De todos los fines de semana.

Pequeñas quejas de una pequeña (ham) burguesa.

No la he podido convencer para que se quedara en la cama. Me ha llevado al trabajo después de desayunar juntas en un bar en el que han puesto en el hilo musical el villancico “Campana sobre campana”. Y no ha sido un espejismo.

No la he podido convencer. Con lo que me gusta irme a trabajar sabiendo que ella se queda dormida, tranquila, bien tapada. Ahora sonrío porque sé que llegará el día en que lo de convencer o no dará exactamente lo mismo.

……………………………………

He perdido un trabajo. De acuerdo, sí, era un pequeño trabajo, breve, muy breve. Pero los muy cobardes no han sido capaces de pronunciar las cuatro palabras tan desagradables: “Carol, no contamos contigo”. Tan sólo me dijeron algo así como “entre hoy y mañana te decimos algo”. Y ha pasado una semana.

Nunca he entendido a la gente que actúa sin mostrar la cara, de espaldas. No soy perfecta, ni mucho menos, pero cuando tengo que decir algo lo digo. Y si hay que actuar, pues se actúa y punto. Nadie es imprescindible, eso está claro. Vamos a dejarlo en que la culpa de todo la tiene la crisis y que lo que yo hago es sencillamente algo que no tiene tanto valor, al fin y al cabo.

……………………………………

Pues sí. Escribo en directo desde el trabajo.

Y puedo decir que es el primer día que me he dado cuenta de que se me ven canas en el pelo. Observo, acojonada, que me está saliendo un mechón de pelo blanco, día a día, sin prisa pero sin pausa. Y me está naciendo justo en el lugar en que lo tenía mi padre. Bonita herencia. Joder, bonita herencia.

En fin, es que ya son treinta y pico. Sí, queridas niñatas, treinta y pico. A ver si lo entendéis ya de una vez.

……………………………………

Cinco horas, cinco horas, cinco horas. Y en el trabajo no puedo fumar ni disparar la pistola. Los trabajos son así de estúpidos.

……………………………………

Que pase el tiempo. Que no pierda nunca la cabeza. Que tenga dinero. El justo para ir tirando pero que tenga dinero. Que no me ponga enferma, que esté fuerte para ella. Que sea capaz de salvarme y de salvarla. Que no me caiga al levantarme por las mañanas. Que no me duerma a la hora de la siesta. Que no me ponga a llorar porque he descubierto que tengo una lista de canciones de un concierto, escrita por Sergio.

Mi madre, para cabrearme, me dice que soy cristiana. Y ya no me cabrea. A veces me santiguo sin saber bien por qué lo hago. Debe ser una especie de ritual o superstición casera de esas que me gustan seguir a rajatabla.

………………………………………

Cinco horas, mi vida, y te tengo conmigo. Cinco horas y dejará de dolerme el estómago, las pestañas y los labios. Cinco horas y me reencontraré más guapa y más morena. Cinco horas y seremos, de nuevo, gigantes.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer