Quiero ser como José Tomás, cualquier día de los de este año



Me han disparado en el estómago, justo en el centro del estómago.

Llevo pensando en torear desde hace varios días, supongo que sigo tan impresionable como cuando tenía doce años y todo me parecía grande, descomunal, hiperbólico. Leo montones de artículos sobre él y pido a los dioses que me den su poder. Ya, que debería conformarme con menos pero es que creo que no me sienta bien perder puestos en la carrera. Puntos en la competición. Lo que sea.

La herida del estómago me sigue sangrando. Llevo así unas cuarenta y ocho horas. Me pregunto qué haría el torero en mi lugar. Si devolver el disparo (aunque sea con retraso) o correr hacia el hospital más cercano. Y resulta que me quedo estancada en medio de la calle y no sé qué hacer.

No sé qué hacer. La detective se derrumba y decide apagar el móvil antes de las doce de la noche.

Sigo en medio de la calle. Se me ocurrió la brillante idea de arrojar las llaves de casa por una alcantarilla. Estaría pensando en algo absurdo, para variar.

No sé qué hacer. Me pongo música. Suena Cuando te hablen de mí. Y quiero morirme en menos de tres minutos para no hacer demasiado ruido. Y para que no tengan que cortar el tráfico.

........................................

Alguien se me ha adelantado a los pensamientos. Me lanzan las llaves de casa a la cara. Me hacen daño. Me protejo con la agenda roja pero de nada me sirve. No tiene besos escritos. Sólo fechas de reuniones y de citas con el dentista.

Vuelvo para casa. Intento abrir la puerta pero no son mis llaves. Alguien me ha puesto una trampa y he caído como una imbécil.

Ahora necesito una puerta abierta para pasar la noche. Para que no me desgaste el frío ni las pesadillas.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer