Aprendí el significado de "ciclotimia" gracias a una novela que me encantaría releer, pero este trabajo no me deja apenas tiempo para la ficción



Me he pasado la cena entera revisando la carta cromática de colores que me ha prestado el pintor. Debe haber cientos de tonos, tantos para mí -inexperta- que la mayoría me parecen idénticos. Mi miopía no me permite apreciar los matices, supongo.

Pienso en lo complicado que habrá sido poner nombre a cada uno de los tonos. ¿Lo habrá hecho un experto en colores o un experto en lingüística? Me entretengo en leer los nombres: taberna, piedra de lago, tango, valle, aventura, barro termal, miel fresca, calabaza, castillo, verde lunar... Ya me vale, podría pasarme horas revisando todos los nombres y poniéndole imágenes a cada uno de ellos. ¿Cómo será -me pregunto- dormir en un dormitorio licor de menta? ¿Y en uno pintado de color centeno?

Finalmente he elegido cuatro colores. Quiero que sean los colores de la suerte pero nunca se puede saber eso, claro. Mi madre se ha puesto las gafas de ver nítido y ha enfocado la lámpara de detective del comedor sobre ellos. Me ha recomendado cambiar uno de los tonos porque le parecía demasiado oscuro. Creo que ha sido porque ha visto un destello del lado oscuro, pero era tan breve que no me lo ha tenido en cuenta.

Es la primera vez que elijo colores pensando en alguien más aparte de mí. Eso debe ser algo bueno, me digo a mí misma. Como querer pasar las mañanas del verano mirando muebles.

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