Alguien que plagia es patético, demuestra ser miserable y poco honesto con él y con aquellos que le leen

Sólo hablaré de este tema una sola vez.

Hay dos tipos de plagiadores: los elegantes y los chabacanos. Los elegantes, como su propio nombre indica, plagian de una forma suave, sutil, rozando apenas el texto original, para no impregnarse demasiado. Digamos que conservan tan sólo la esencia, un olor fino. Los chabacanos, al contrario, usan indiscriminadamente la herramienta “copiar y pegar” y no se entretienen demasiado en pulir su estilo. Es como cuando se te rompen los vaqueros por la entrepierna y les pones un parche. Éste destacará en el conjunto ya que se notará que la tela es diferente, que está más nueva, sin desgastar.

Siempre me he encontrado con plagiadores chabacanos, qué gracia. Supongo que a los elegantes es más difícil descubrirlos, claro está. Recuerdo, hace años, el caso de un alumno de la asignatura de Criminología Romana y Huellas Dactilares. El texto estaba redactado con perfecto acento mexicano y, sin embargo, el chico era de Lérida. Me extrañó tanto que indagué en Google y voilà!: era un plagio total. Le dije cuatro cosas y se lo tragó la tierra.

Todo esto es para comentar públicamente que una persona se está dedicando a plagiarme de forma descarada. Poco importa la manera en la que he llegado a esta persona y, en concreto, a su blog. Es un plagio chabacano, qué horror. Y no es que yo me considere Dostoievsky –que ya me gustaría, mataría por ello– pero creo que es un acto miserable usar expresiones, imágenes, frases, etc. de otra persona sin su permiso.

Si esta persona tiene un mínimo de decencia, dejará de hacerlo. Si no es así, me veré obligada a colgar el documento (en público) donde doy cuenta de todos los plagios analizados con todos los links y puedo asegurar que esta persona pasará una vergüenza como nunca la ha pasado. Y se querrá morir, porque soy filóloga y el análisis de textos, fuentes, etc. me encanta. No es una amenaza, pero…ahora que lo pienso, podría serlo, porque tengo los textos registrados y eso, según la ley, es un delito. Pero espero no tener que llegar a ese extremo.

Repito: espero no tener que llegar a ese extremo. Bastante benevolente voy a ser, ya que ni siquiera estoy dando nombres ni direcciones web. La persona aludida sabe perfectamente que va por ella. Y, si no, es que además de plagiador/a es tonto/a.

Por dignidad, por respeto, por lo que sea, espero que sea la última vez que sucede.

Y, como dice mi madre, quien se pica, ajos come.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer