Pienso en ella cuando veo un anuncio de H&M en televisión, ya ves, qué románticos somos los que hemos crecido en el mundo mutimedia

La canción. Y en vez de recibirlos, tendrás que devolver regalos. Ya no tendrás que estar al lado de un buen muchacho, ni de una buena muchacha. Te quedas conmigo, me quedo contigo y nos volvemos a casa después de bebernos quinientas copas imaginarias y un par reales. La vida está bien si no te rindes, sé que eres más fuerte que el delantero más notable. La canción. Me ha caído por sorpresa en los oídos como cuando te cae la lluvia fría de la ducha. Quise decir agua, pero se me escapó lluvia.

Este mediodía lo he pasado pintando de blanco las juntas de las baldosas del cuarto de baño. Qué limpio me ha quedado, qué nuevo, qué placer verlo tan blanco. Tal vez al blanquear las juntas se me ha blanqueado un poco más la historia. Tapar con blanco lo oscuro, lo sucio, lo que no queda acorde con el resto de elementos. Es curioso, cuando me da por hacer tareas domésticas me siento feliz. Lo reluciente, lo ordenado, lo elegante, me hace sentir bien y es como si me pudiera olvidar un milímetro de las imperfecciones y de los trenes que no concuerdan sus horarios de parada con mis horarios de comida.

Pero este post no hablaba de eso. Me quedo mirando el Camel del cenicero. Nunca unas volutas de humo habían sabido tan bien, nunca habían sido tan brillantes. Todo esto tiene algo de sinestésico. Y las cosas que tiene la vida, que en la última visita al médico me diagnosticaron sinestesia, que yo pensaba que eso era algo que había estudiado en la carrera. De cuando leía a Gabriel Ferrater -uno de esos poetas tan geniales que da miedo volver a leer por si te sigue removiendo el estómago y las pupilas- y subrayaba algún verso con su correspondiente figura, la sinestesia. Y ahora es algo parecido a una enfermedad. Menudo vacío me queda a mí al pedir las medicinas en la farmacia. No sé si quiero curarme porque a mí eso que me pasa me da buenos resultados.

Tal vez, gracias a la sinestesia, me enamoré de ella.

Y yo no me daba cuenta. Y Elena sí se dio cuenta. Y lo vio venir antes de que viniera.

Enamorarse en bucle. Verla desnuda en la cama y dolerte todo el cuerpo de lo guapa que es. Tener que atar la cámara de fotos a la pata de la cama porque se dispara sola cuando la ve levantarse. Temblar cuando ella te besa el tatuaje. Pensarla y repensarla mientras ves pasar las horas mientras trabajas. Enamorarte en bucle y tragarte, de nuevo, otro rayo.

Mañana tengo una reunión de trabajo a las diez. A ver quién se concentra sabiendo que ella estará enseñando la diferencia entre una corchea y una semicorchea a una panda de críos medio locos porque el tiempo amenaza con lluvia.

PD:

OCI

Ella dorm. L'hora que els homes
ja s'han despertat, i poca llum
entra encara a ferir-los.
Amb ben poc en tenim prou. Només
el sentiment de dues coses:
la terra gira, i les dones dormen.
Conciliats, fem via
cap a la fi del món. No ens cal
fer res per ajudar-lo.

(Gabriel Ferrater Teoria dels cossos, 1966)

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