Es como si hoy no fuera viernes (aún quedan tipas en las que confiar)



Hay chicas que en un principio no te dicen nada. Ni las ves guapas, ni atractivas, ni tan sólo inteligentes. Nada de nada. Pero llega un buen día y, de repente, hay algo pequeño que te desorienta, que te replantea el resto de las horas… Y es como si te hubieras cambiado la graduación de las gafas y ahora lo vieras todo mucho más claro.

Y así sucede que un mediodía cualquiera te topas con una canción de una tipa canadiense que te deslumbra. Y deseas locamente tocar la guitarra como ella para tener algo más de gancho, tener su voz, sus requiebros vocales, su… lo que sea.

Entonces te levantas del sillón de semiejecutiva, te enciendes un pitillo, abres el móvil y a punto estás de llamar a tu amigo. Pero no lo haces porque sabes que él no tiene la culpa de nada y va a ser absurdo hablarle de tus problemas de convivencia entre linces bebé y tiburones bebé, que sí, que sí, que sí, que lo que te faltaba ahora es tener en casa un pequeño tiburón bebé, un Bamboo para más señas, qué locura, detective, qué locura.

Y los de la protectora de animales siguiéndome de nuevo la pista. Y yo planteándome si debería ir a ver a alguna psicóloga rubia que me cosiera las orejas y el cerebro para no escuchar y no pensar tanto.

Ojalá no se me haga larga la tarde. Había pensado hacer una lista de las cosas buenas del último mes. Apuntarlas sin ningún tipo de orden y a partir de ahí ver qué puedo hacer con todo eso.

A Madrid vamos porque nos encanta y nos sentimos protegidas. Pero también porque una de las pocas tipas buenas vive allí y ella siempre nos busca y nos encuentra y nos acompaña y nos contamos la vida después de dos o tres mojitos. Joder, y yo le conté mi historial amoroso en más de tres minutos, que al final me dispersé tanto que ahora me da cierto apuro. Como ves, yo también fui una pequeña zorra. No me justifico. ¿Algún día cumpliré condena?

Otra tipa de las buenas se ha abierto un fotolog y ha empezado a escribir. Y eso es algo que me gusta realmente porque puedo leerla cada día, pero prefiero un blog, pequeña, deberías planteártelo, que te gustará más. Que ya te lo digo yo, que nunca miento. Me conmueve saber que después de todos estos años aún sigamos por aquí…ya no en la Facultad de Letras recopilando apuntes de literatura medieval y sufriendo por el latín y la fonética catalana… Al final hemos vencido las batallas más importantes.

Y esta noche cenaré con Elena la guapa. Nos confesaremos todo lo que se pueda confesar y nos iremos a dormir después de terminarnos la mejor sangría del planeta.

Hay que aferrarse a las cosas buenas y a las tipas buenas. Lo demás hay que dejarlo aparte, en un rinconcillo oscuro donde no moleste y no podamos tropezar más con ello.

Si tropiezas con algo, que sea contigo misma. O con tu tiburón bebé que te reclama para que le pongas un disco de los Stones…

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