Era tan rubia que las lágrimas le salían rubias



Esta mañana mi sobrina pequeña me ha pedido un lápiz amarillo para pintar una playa. Yo no tenía ninguno de ese color, ella me miraba interrogante así que le he dicho que pasara de la playa y que, en su lugar, pintara un campo de hierba bien verde. Ha cogido otro lápiz y se ha puesto a hacer rayajotes verdes como el trigo verde.

Ahora que lo pienso, tampoco es tan difícil encontrar salida a algunas encerronas. Si no hay amarillo, lo sustituyes por verde y ya está. En el fondo, mi forma de pensar es bastante parecida a la de los críos en ese sentido. Por eso soy a veces tan impulsiva, por eso algunos días parece que no pienso con el cerebro sino con los posos que deja el café.

Se han terminado las pesadillas y ahora estoy más tranquila. Bebo agua por las noches y vuelvo a fumar demasiado. Me grabo cantando canciones de los años cincuenta y no las vuelvo a escuchar nunca más.

Mi sobrina se ha tumbado en el sofá y se ha tapado con mi manta roja. Me he echado a su lado y nos hemos mirado. Es la segunda mirada más limpia que he visto en mi vida. Sólo he visto dos miradas limpias en todos estos años. Es algo muy curioso. Tan sólo dos.

Uno de los sentidos de mi vida consiste en no dejar que una de esas miradas se enturbie.

Hoy ha sido un día de cerebro-lavadora-centrifugado. Yo ya me entiendo. He recordado cuando me vine de Londres al sur de España y mi madre me llevó a la Procesión del Silencio. Yo no tenía ni idea de qué trataba todo aquello, qué significaban esas ropas, esos rezos pero, sobre todo, ese silencio absoluto. Tanto me impactó todo aquello que desde entonces dedico un día de la semana a no hablar con nadie (una tradición algo difícil de mantener, pero lo hago lo mejor que puedo).

Recuerdo a mi madre caminando a mi lado y llorando. Nunca me explicó porqué íbamos solas, sin mi padre, sin mis hermanos, sin mi hermana mayor… Las dos solas en la Procesión del Silencio. Siempre pensé que mi madre estaba guapa llorando. Era tan rubia que las lágrimas le salían rubias. Como su canción favorita.

Esta noche he decidido que voy a buscar una procesión del silencio y que me voy a quedar en ella un rato. Me lo debo.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer