A las ex, ni agua



Me maravillo cuando descubro grupos nuevos. Poco me importa que sean malos, que nadie los conozca o que se me rían de ellos. El nuevo año me ha traído más municiones, más pintalabios y menos paciencia.

He estado con Elena y, como siempre, hemos acabado borrachas en nuestro bar preferido del barrio. Dios, cuántas erres tiene esta frase. Cuántas neuronas este teclado. Decía que Elena y yo nos hemos puesto a disertar sobre las ex y hemos hecho una de esas tipologías que quedan tan bien en algunos blogs (juas, pretendo ser sarcástica, ya que estoy en el sector intelectual, cosa que aún me hace descojonarme, con la cantidad de tacos que soy capaz de escribir, fingir y sacar a la luz, en fin...)

- Carol, a las ex, ni agua.
- ¿Ni agua?
- Ni agua, Carol, ni agua. Que en Navidad todas vuelven a casa, como los putos turrones.
- Bueno, eso de casa es un decir, será a la ex casa.
- Claro, a la ex casa, porque en la mayoría de casos no tienen dónde caerse muertas.

Risa. Pitillos y más cervezas. Cuando te ríes de tu ex o de tus ex es que ya te has curado y te permites la chulería. Pues sí, qué coño, me río, me re-río (que aún es más) porque véte tú a saber las veces que se habrán reído de mí. Qué ancho es el planeta Tierra. Y así hemos llegado a las categorías, porque nos encanta generalizar y establecer tópicos. Hablamos de las ex que nos dejaron:

- Tipo 1: las que ahora tienen una vida ma-ra-vi-llo-sa y te lo acaban restregando como queriendo decir "qué bien hice dejándote, ya que me esperaba una mierda de vida a tu lado". Tienen trabajo estable, dos niños, un apartamento en la playa, saben lo que significa TAE, euribor, IAE y demás. ¿Perder la cabeza?, ui, jamás.

- Tipo 2: las que ahora les va fatal pero, mira, por lo menos lo reconocen y desean volver a tu lado. Las más sinceras porque saben que metieron la pata y se arrepienten por los siglos de los siglos. No caen del todo mal porque dan un pco de pena pero nunca debemos bajar la guardia ante ellas.

- Tipo 3: las que ahora también les va fatal pero fingen que están de puta madre y que no cambiarían lo que tienen por nada en el mundo. Son orgullosas, vanidosas y otros adjetivos similares.

- Tipo 4: las que acaban de ser dejadas y corren a llamar tu atención para recuperarte ("¿Ahora te acuerdas de mí, so zorra?", deberíamos decirles). Son las típicas que padecen el síndrome del "perro del hortelano". Y normalmente son las más insoportables, por patéticas, por tramposas y poco honestas. Según Elena, las peores, porque intentan colarse en tu vida como el líquido por un embudo. A saco.

Me divierto mucho con Elena. Es una de las pocas personas con las que puedo sacar brillo a la pistola y ella nunca se escandaliza. Ya véis, el 2008 no me ha hecho mejor persona.

Moraleja del día: qué chabacano es el Messenger de Hotmail, tenía razón de no querer probarlo nunca.

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