Escribo tanto que no puedo recordar lo último escrito

Se me desbordan las imágenes. He vuelto a ser yo. La tipa a la que despidieron de su puesto de controladora aérea por exceso de imaginación. Vuelvo a tener la cabeza a punto de estallar, pero no de locura, sino de imágenes, olores y verbos. Me bebo el café y se me ocurre un personaje. Me subo al tren y al ver a la pija de mi lado se me ocurre una trama secundaria.

Que escriba tanto no implica ni que sea bueno, ni que sea original, ni que esté orgullosa y lo vaya vendiendo por las esquinas y los kioskos.

- Por tres euros te paso mi poemario, rubia.

Ni tiempo tengo de responder comentarios, ni comentar fotos, ni colgar canciones. Ni tiempo tengo de elegir fotos que ilustren los escritos. Me falta el tiempo. ¿Y si mañana me muero?

- Pues enterradme en vaqueros.

Pero vuelvo a ser yo, y eso es lo que importa. Qué cojones la hormiguita. Ya no me nublo más, ostia. Palabrotas, las justas. Pero decirlas, hay que decirlas.

Escribo posts pero también escribo en mi libreta negra, pero también en mi agenda roja, pero también donde puedo dependiendo del momento.

Y sigo siendo repetitiva hasta la saciedad. Repito, repito y repito. Me fugo los martes y no se me ve el pelo hasta los miércoles a las ocho de la mañana. Gran evasión la tuya, Blenk.

Tengo un mail pendiente. Y un plan c, por si acaso.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer