Yo (primera persona del singular, sola) te descubrí Lisboa, aunque tú aún no lo sepas

you must remember this

Tal vez no sea mala cocinera. Lo único que necesito son ingredientes adecuados y algo de tiempo. Está bien eso de cocinar los domingos mientras ella toca la flauta en el comedor. Me gusta cuidarla y que se sienta segura mientras me las ingenio para no quemarme los dedos en el horno. Pero este no es el tema del post.

Me acabo de dar cuenta de que ya estamos en diciembre y que esta semana es tan corta que empieza y acaba en un suspiro. Ay. Vale, intento no caer de nuevo. Respiro hondo y no me enciendo ningún cigarrillo. El ritmo de escritura es proporcional a la calidad de los textos, así que me duele un poco aquí, en medio del pecho y justo al final de los ojos.

Pienso en las oportunidades, qué tema más manido. Cuántas tesis doctorales apiladas en las bibliotecas que esperan su turno. Las oportunidades en la pequeña y mediana empresa, Las oportunidades en la lírica del siglo XV, Las oportunidades aplicadas a la gestión de las presas en Andalucía... Títulos de obras que me vienen a la cabeza pero que no me sirven para lo que busco. No es necesario ir tan lejos. Se piensa en siete minutos y se escribe en tan sólo tres.

Hay que ser listo o lista para saber cuándo tienes una buena oportunidad ante ti. Si la dejas pasar es que eres imbécil, perdona que te lo diga, pero eres rematadamente y absolutamente imbécil porque sólo se muere una vez y tú ya estás un poco más muerto. En cambio, si agarras a tu oportunidad suavemente, de la mano, o incluso del abrigo, tal vez se quede contigo. Quién sabe, lo mismo le gustas y te desea como quien desea por última vez.

Pero también están los tramposos que perdieron su oportunidad y ahora se retuercen, dolidos y enojados, porque ven su error. Esos no son buenas personas, hacen una zancadilla a la oportunidad y pretenden que se quede con ellos de una manera sucia e invisible. Hay que tener cuidado con estos últimos porque te la juegan en cuanto bajas la guardia.

Tal vez no soy tan mala cocinera como pensaba. Lo que sí es seguro es que jamás haría la zancadilla a una oportunidad, si la perdí es que fui una detective ciega y, si la gané, es que aposté y saqué todas las cartas buenas. Que no estaban marcadas.

2 comentarios:

Ra 2/2/10 15:21  

"Hay que ser listo o lista para saber cuándo tienes una buena oportunidad ante ti. Si la dejas pasar es que eres imbécil, perdona que te lo diga, pero eres rematadamente y absolutamente imbécil porque sólo se muere una vez y tú ya estás un poco más muerto. En cambio, si agarras a tu oportunidad suavemente, de la mano, o incluso del abrigo, tal vez se quede contigo. Quién sabe, lo mismo le gustas y te desea como quien desea por última vez.

Pero también están los tramposos que perdieron su oportunidad y ahora se retuercen, dolidos y enojados, porque ven su error. Esos no son buenas personas, hacen una zancadilla a la oportunidad y pretenden que se quede con ellos de una manera sucia e invisible. Hay que tener cuidado con estos últimos porque te la juegan en cuanto bajas la guardia."

Por la Diosa!!! Clavaíto a mi yo de ahora!!Ufff... de vez en cuando leo tus posts "antiguos" elegidos al azar... y este ha sido como una revelación!!
Gracias Carol Blenk.

Carol Blenk 2/2/10 15:25  

RA, muchas gracias! Me hace muy feliz saber que hay personas que se leen los post antiguos del blog (me suelen gustar más que los actuales...)

Un abrazo!

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