El libro de la fiebre



A todos los bienaventurados que hayan delirado alguna vez.

Pescador déjame tu red que un
pensamiento se me fue flotando.

(Hai-Kai japonés)



Esta mañana me he comprado El libro de la fiebre, de Carmen Martín Gaite. La cita que encabeza la obra es la que inicia este post. Como siempre, me conmueve encontrarme con una de sus obras entre las manos. Ésta, en concreto, la desconocía. Es normal, porque hace demasiado tiempo que me he alejado de los libros de ficción.

Pescador déjame tu red que un
pensamiento se me fue flotando.


Carmen Martín Gaite pasó casi cuarenta días en la cama, al borde de la muerte, a causa del tifus. La penicilina no había llegado todavía a España y esa enfermedad era muy grave. Al recuperarse, decidió escribir un libro en el que rescató todas las alucinaciones, sensaciones e ideas varias que la habían envuelto durante la enfermedad. Por lo visto, no llegó a publicar nunca el trabajo completo porque algunas personas -muy allegadas a ella- se lo desaconsejaron.

Qué pena. Menos mal que ahora han rescatado la obra y se ha visto publicada. A veces un consejo te puede hacer abandonar un proyecto, una idea, algo que tal vez podría construirse para perdurar.

Mi abuelo murió poco antes de que llegara la penicilina al país. Se hubiera salvado. No le pude conocer, tan sólo tenía cuarenta años cuando murió.

Pescador déjame tu red que un
pensamiento se me fue flotando.


Abro el libro por la página 124 y elijo una frase al azar. Es un juego que me encanta. Y leo:

Es monstruoso guiarse por el reloj.

Y decido poner punto y final al post porque no encuentro nada mejor que escribir. Qué cierto. Bendita seas.

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