Los Stones tocando y yo, trabajando



Ni siquiera me planteé ir al concierto de esta noche. Pensé, simplemente, que todas las entradas estarían vendidas desde hace meses. Y con mis líos de estudios, trabajo, y casos por resolver, no hubiera tenido tiempo de comprarlas, ni de enfrentarme a colas de fans fantásticamente fanáticos.

Y esta tarde me entero de que había aún 8000 entradas sin vender. Tentada he estado de ir a última hora. Pero me he quedado en casa. Muy quieta. Pintándome las raíces del pelo de color azul. Un azul brillante, verdadero. Que los azules falsos...hay que huír siempre de los azules falsos.

Luego se me ha presentado en casa Ewan, de sorpresa, a pesar de que sabe que eso me fastidia mucho. Le he tenido que confesar que aún no tengo su caso resuelto, es que es muy difícil, guapo, muy difícil, y yo estoy sola, y no tengo socios que me ayuden, que todo lo tengo que averiguar yo solita. Y él no tiene dinero para pagarme los gastos del seguimiento del caso. No importa, Ewan, regálame un vídeo chulo. Y se ha sacado de las pupilas el de PJ Harvey y Nick Cave.

Si fuera hetero, sólo por eso ya sería tuya.

Lo Stones tocando. Y qué idiotas que somos a veces. Nos pensamos que no somos capaces de conseguir alcanzar lo que queremos y por eso ni siquiera lo intentamos: ese trabajo no es para mí, ese bar seguro que lo cierran dentro de un cuarto de hora, esa tipa no se fijaría en mí ni de coña.

A veces suena la flauta y lo conseguimos.

Otras veces, la flauta no suena y nos quedamos con los ojos abiertos durante meses...



Sigo acordándome de Bart con el corazón resbalando por la pared. Hago listas con Ewan y los dos nos miramos sin entender qué pasa. Quiere quemar toda Francia, a mí me da miedo que lo haga. Es capaz de incendiar toda una provincia con medio pitillo.

Y como no puedo estar cerca de los Stones, lo estaré de ellos dos, Nick y PJ. A punto de lamerse las lenguas.

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