Al final, todas las estupideces que llego a pensar, escribir e improvisar, se reducen a un simple "bésame mucho"



Esta mañana he ido al dentista, como todos los martes desde hace meses. Ya estoy a punto de terminar el tratamiento, estoy bastante contenta. Mi dentista no me ha contado ninguna historia hoy, creo que se ha dado cuenta de que sufría y no ha querido agobiarme. Hoy me ha dolido mucho. Al final he terminado escupiendo sangre, mucha sangre. Han tenido que llamar incluso al SRSD (Servicio de Recogida de Sangre Dental), lo cual me ha dado algo de vergüenza, ya que no deseaba incordiar tanto. Me he tenido que ir a casa corriendo -saltándome varios semáforos- porque no estaba bien para ir a trabajar.

Ahora estoy en casa con el trabajo, una vez más, acumulado. Me duele la boca, la tengo llena de cicatrices bebé que duelen como una cosa mala. No tengo ganas de hacer nada pero sé que al final todo tiene recompensa. Esta mañana me he inventado un rezo en el dentista para soportar el dolor. Yo, que voy de atea por la vida. A ver si ahora va a resultar que creo en algo. No, no, que ya sé yo en lo que creo.

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