Hazme caso, al final a la chica siempre la salvan



Lo que son las cosas. Esta mañana he recibido un mail de un novio que tuve en COU. No nos hemos visto en, por lo menos, diez u once años. Ha encontrado mi mail por ahí, disperso en Internet, y se ha decidido a escribirme. Para saludarme, ver qué tal estoy. Poca cosa más.

No recuerdo cuánto tiempo estuvimos juntos pero sí que le dejé. Porque no le quería -y él a mí tampoco, no vengamos ahora con tonterías románticas, que teníamos dieciocho años- y estaba más pendiente de una rubia pijísima.

Lo que son las cosas.

A veces me pregunto cómo vendrá el futuro. En Vespa, tal vez. Ella dice que tendré canas, que no me teñiré el pelo porque estaré guapa así, sin retoques. Yo sigo sin imaginarme con canas.

Lo que son las cosas. Lo que son las canas.

Ojalá pudiera saltarme el trabajo mañana. La iría a buscar y me la llevaría lejos. A cualquier lugar, lejos de toda esta basura. Montañas de basura que nos rodean. Supongo que se da cuenta de que por ella me clavo el teclado en la garganta cada vez que intento escribir algo acertado. A pesar de que chirríen todas las frases.

No pienso dejar que nadie nos disperse. Con los dientes, con mentiras o con mis botas. Si tengo que emplear la extorsión, lo haré. Y si tengo que ser aún más borde, también lo seré. Poco importa que yo le caiga mal a medio planeta. Aún me queda el otro resto, ya sabes, Groenlandia y los bichejos polares.

Lo que son las cosas. Lo que son las ganas.

Hay una película muy suramericana de Eliseo Subiela -El lado oscuro del corazón- que todos hemos visto en nuestra época idealista y de viva lo útopico y lo poético. El tipo protagonista se pasa media vida buscando a una mujer que le haga volar en la cama. Cuando vi la peli no entendí el concepto.

Cuando probé veinte mil camas en veinte mil pisos diferentes, con veinte mil chicas diferentes... Tampoco entendí nunca el concepto del todo.

Nadie se quedaba conmigo.

Ahora lo entiendo. El concepto. Lo de volar en la cama. Por fin, lo entiendo. Y ella lo entiende. Mañana le preguntaré si conoce la peli.

Al final, a los ex los enterramos bajo tierra. A todos. A los que quisimos de verdad y a los engañamos. A los que deseábamos y a los que tan sólo teníamos cariño. Al final los ex se nos mueren muy lejos, muy lejos... Tiene que pasar tiempo pero siempre llega ese día.

Yo me he dado cuenta hoy al recibir ese mail.

Ya se nos han muerto los ex. A las dos. Ahora, por fin, nos vamos a rodar esa road movie que teníamos pendiente.

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