Para ser detective no basta con detectivear sino que la noche nos ha de ser propicia



De pequeña me contaban muchas historias, todas mentira. Ahora entiendo este gusto que tengo por la ficción, me educaron para ello, está claro. Por ejemplo, la historia de los sellos de correos. Por lo visto, durante la I o la II Guerra Mundial era común y frecuente ocultar mensajes breves bajo los sellos de correos. Una manera de burlar la vigilancia y poder así enviar todo tipo de claves secretas. Yo era una cría muy impresionable y recuerdo lo que me impactó aquella historia. Imaginaba todo tipo de frases: bombardearemos primero París; traed agua y comida a Roma; evitad el paso por Berlín; te quiero Otto, cásate conmigo...

El sábado eché al buzón una carta con dos pistas escondidas. Ella descubrió la primera de las pistas pero tuve que decirle que la segunda de ellas estaba oculta bajo el sello. Soy tan hiperbólica que compré un sobre aéreo y los de Correos han tenido que sacar una avioneta especial para que mi carta llegue de mi casa a la suya. La podría haber enviado por correo normal pero preferí que fuera por correo aéreo. La ocasión lo merece.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer