When you're strange, no one remembers your name

Todo es tan extraño a veces...

Ayer nos encontramos con Elena y nos fuimos a tomar un café. Íbamos con algo de prisa así que entramos en el primer sitio que nos encontramos de paso, un frankfurt. Todo parecía normal. Era un frankfurt de chinos, bueno, no pasa nada, pues muy bien. Lo malo es que salió a atendernos un chinito, quiero decir, un crío menor de edad, unos diez años, calculo. El crío no sabía ni palabra de castellano, no hablaba, y nosotras allí solas flipando en un frankfurt de chinos. Le pedimos dos cortados y un café con hielo. El chinito le pasó el pedido a otro chino -el de la barra- que debía tener unos quince años. Venga, otro menor. Y entonces ella dijo que precisamente ayer era el día internacional de la explotación infantil. Ironías de la vida. Justo en ese momento volvía el crío con el primer cortado tambaleándose peligrosamente entre sus manos. Miraba el vaso fijamente, sin levantar la vista. Llegué a pensar que se caería y que aquello ya sería surrealista total.

El cortado apenas tenía café, estaba hirviendo y a la hora de pagar no entendimos lo que costaba.

Salimos de allí sonriendo y pensando en lo absurdas que pueden llegar a ser algunas situaciones. Me subí a su coche y nos fuimos a dar otra vuelta por Finlandia.

PD: El vídeo va dedicado...

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