Y me imagino que hoy vendrás sin avisar…






El viernes improvisamos un concierto en el comedor de mi casa y nos pusimos a bailar después de cenar. Decidí que no te dejaría bailar sola porque tienes mucho estilo y hasta las canciones te rodean alucinadas.

El sábado fui a buscarte y me quedé en medio de una estación de tren fantasma. Sólo había un perro gigante de color negro y una chica. Te llamé y crucé las vías del tren por donde nunca hay que cruzar –por arriba, por el cielo. Al bajar del tren me llevaste corriendo corriendo y me pusiste a salvo. Uf. Luego, a la hora de cenar, nos regalaron un concierto de blues muy bueno que duró toda la noche.

El domingo cocinaste para mí una salsa especial. Parecías un científico en su laboratorio, rodeada de botes e ingredientes secretos. Yo te observaba absorta… qué bueno me sabe todo. Es como si hasta ahora hubiera tenido los sentidos atrofiados. Se me ha agudizado tanto el gusto que soy capaz de distinguir todos y cada uno de los colorantes y conservantes que lleva cualquier tipo de comida envasada… E-300, E-301, E-303…

Esta noche, en el coche de vuelta a casa, he llorado. Conducías con una mano y con la otra me cogías fuerte. He pensado que en ese momento tenía todo lo que necesito. Estaba anocheciendo y esa autopista me ha parecido la más breve de Europa. No me lleves de vuelta a San Petersburgo, por favor.

Tu casa es la más preciosa de las casas posibles. Hay un objeto que Tarantino te envió después de rodar Kill Bill 1, y que a mí me encanta. Incluso le he hecho fotos… Las copas de vino son de cristal finlandés y los platos argentinos. Me gusta subir las escaleras hasta tu dormitorio porque hay sorpresas escondidas en los peldaños impares. En los pares has escrito tu nombre para que no me pierda por el camino.

Esta noche habrás regado las plantas y habrás recogido los platos. Te imagino fumando un último cigarro frente a la pantalla del ordenador, contestando mails y mirando a ver si llueve.

Actualización:

Me acaban de enviar un mail para recordarme que hoy es mi día, lo dicen los de google...

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