Quiero más...



Miento menos pero antes me creían más...

Me he pasado la mañana intentando escribir un poema de astronautas y vespas pero no he sido capaz de lograr un sólo verso. Luego he cogido la flauta pero sólo me salían canciones de los Stones. En la Moleskine que me regaló he maldibujado un cómic de los que hacía cuando tenía veintipocos. Pero el diálogo no tenía chispa.

Todo me parece poco. Demasiado poco, demasiado pequeño.

Este fin de semana nos vamos de viaje. Tengo ganas de ir de road movie con ella. Me llevaré el kit de detective porque me interesa conocer todos los rinconcillos de su pasado. El presente lo tengo cerca, el futuro... pues ojalá que también.

(La imagino de pequeña en medio de la arena, con la sonrisa casi nueva y los ojillos brillantes. Yo, lejos, en otro lugar, en otro mundo, con la sonrisa algo más gastada, seguramente)

Soy más bueno pero antes me querían más...

Ella tenía tanto que olvidar... lo supe el día que la vi fumando frente a mí. El primer día que la deseé mientras sonaba aquella canción, pareces perdida, no puedes, no, disimularlo. Y semanas después la vería durmiendo en mi cama, rebuscando en mis compacts y haciendo café. Las vueltas que da la vida.

Cuando todo parece que va bien entonces se te queda cara de imbécil pensando que puedes perderlo todo. Que eres una tipa que está teniendo mucha suerte, como si estuvieras en un casino y la buena racha ya durara demasiado tiempo. Has empezado el juego con una mísera moneda y llevas ganado un pastón. Sin apenas saber jugar.

Soy más loco pero antes me temían más...

La detective ya no siente miedo. He colgado el sombrero y ahora me paseo con la cabeza bien alta, con un pañuelo de florecillas en el pelo. Ya no voy teñida de rubia, me he dejado el pelo de mi color natural. Vuelvo a fumar con ganas, tragando todo el humo y dejando que se disperse, por los pulmones, por la garganta, por la sangre, por la lengua, por las manos... Me he relajado, ya no me oprime el trabajo porque sé que eso es secundario.

Ahora mismo, no hay nada que me importe más que poder darle cada mañana los buenos días. Y el resto de temas, por mí como si se van al infierno. Saber que existe ya me compensa de todo este tiempo de letras revueltas y fotos sin revelar/relevar.

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