Si tu ne m'aimes pas, je t'aime: si je t'aime, prends garde à toi…



Supe que eso pasaría si algún día veía sus fotos. Ya no tendría escapatoria. Sería un viaje al infierno, un trayecto desquiciado y desquiciante. Mis cosas ya no me pertenecen. Mi mesa de trabajo se compone de objetos que desconoces: el sujetamóvil, la impresora loca, la taza de café, el cd que improvisé con tus canciones, la bola de cristal Rosebud, la Traviata en dvd que no he visto, el libro de poesía italiana, la foto de Garbo tan pequeña…

Y mi vida tan lejana de la suya.

El reloj se me ha parado a las 4:46 AM. Últimamente, quemo las tostadas por la mañana; yo, que me creía experta en desayunos ahora resulta que no soy experta en apenas nada. He llorado con la boca llena de Listerine Menta Polar. Me miraba en el espejo y pensaba que era porque el sabor era muy fuerte. Lo he escupido y seguía igual. Pero no daban en la tele ese anuncio de la niña que dice que todos tenemos un botón oculto que nos quita las penas y que nos limpia de males. Hace días que no enciendo la tele. El móvil con la batería a punto de agotarse, pero suficiente para escribir aún cuatro palabras: dos verbos, un adverbio de negación y un pronombre personal. Nunca se me dio bien la sintaxis. En la facultad de letras había dos grupos: los de literatura y los de lengua. A los del primer grupo no se nos daba bien la sintaxis. Los de lengua eran muy relamidos, ellos eran los perfectos, los especialistas en lingüística. Pero nosotros besábamos mucho mejor. Infinitamente mejor, de eso no hay duda. Tal vez por eso, al acabar la carrera, ellos encontraban trabajo enseguida mientras que nosotros no.

Como dije antes, el mensaje tenía cuatro palabras. El orden era clave ya que si las escribía desordenadas cobrarían otro sentido muy distinto al original. De las cuatro, hay una que duele más que el resto: el pronombre personal. Cada vez más y más impersonal.

Hace días que me he desterrado voluntariamente del mundo exterior. No veo noticias ni leo prensa. Necesito desintoxicarme de mentiras y de imágenes feas. Me han dicho que en algún lugar de Estados Unidos sólo se puede fumar en la calle a ocho metros de distancia de los edificios. También me han explicado que el Ayuntamiento de Barcelona va a registrar las basuras de los vecinos que tiren los desperdicios fuera de los contenedores. Para multarles, supongo. Todo un cuerpo policial buscando pistas en la basura para descubrir la identidad de los culpables.

Anoche, al sacar la basura, me entró pánico. Cogí la bolsa y la volví a a subir a casa. Me puse a borrar pistas: una cajetilla de Fortuna azul (está prohibido decir light), el papel de regalo de un regalo invisible, una caricatura de Carol niña, otra cajetilla de Camel, el ticket de compra de unos libros de cine, una página mal impresa… Me puse a examinar las pistas y pensé que era muy probable que me descubrieran. No a mí sino a mi secreto.

Así que un poco antes de las 4:46 me puse a hacer una hoguera chiquitita en medio del comedor para quemar las pruebas de mi delito. Después de eso se me paró el reloj.

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