La típica historia de la detective que comete el peor de los errores



Llego a este punto de la historia con los ojos cerrados, con un pintalabios sin estrenar en el bolso y los vaqueros mojados de lluvia. Llego a esta parada de tren un poco sin saber qué hacer; podría cambiar de vida y atreverme a descubrirte o podría aprovechar el billete de vuelta y volverme para casa. Una casa pequeña, aunque suficiente para dos. Nunca me gustó elegir. Siempre recordaré aquella sentencia –¿era de Terenci Moix?- que afirmaba que hay dos grupos de personas: los amantes y los amados. Qué cierto, Terenci o quien fuera. Podemos alternar los dos papeles, amar o ser amados, o incluso ejercer los dos roles al mismo tiempo, que tal vez sería lo ideal. Pero no nos engañemos, hay gente que se deja querer. Y hay personas que pierden el cerebro, los papeles y la compostura amando.

De pequeña quería ser la mujer invisible, bueno, la niña invisible. Era una pequeña cotilla que soñaba con colarse en las casas ajenas para hacer travesuras. Hoy he deseado ser, de nuevo, invisible. Para poder colarme en tu casa y poder espiarte sin que me veas. Descubrir la ropa que llevas, oír la música que has puesto o llevarme a la boca ese trocito de pastel que te has dejado sin comer.

Te ofrezco mis bolsillos llenos de dudas y de contradicciones, para que cueles tus manos en ellos y los vacíes. Una agenda llena de citas pero con páginas en blanco, reservadas para ti, para que escribas tus deseos.Y compartir algún que otro domingo lluvioso. En una casa pequeña, pero suficiente.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer