Lunes 7:10 AM



Lunes. Me despierto a las 7:00 h. Me levanto de la cama a las 7:10, después de oír sonar un par de despertadores. Ducha, ropa, preparar cosas del trabajo, etc. Me preparo el desayuno y me conecto. Mientras me tomo el café abro Gmail y entre algunos mails más o menos poco interesantes, destaca éste:

Apreciada Blenk:

Soy Elena, ¿te acuerdas?. Nos intercambiamos algunos mails hace meses pero hace algún tiempo que no nos escribimos. ¿Cómo estás? Supongo que vas tirando, más o menos como todos.

Te escribo porque estoy muy confundida, muy desorientada. Penas de amor, para variar. Me he enterado de que ahora te dedicas a resolver casos, que has dejado tu anterior trabajo y que ahora vives trabajando como detective. Ignoro qué tipo de casos resuelves, y supongo que el mío te resultará extraño, por su naturaleza, pero bueno, confío en que tal vez me puedas ayudar.

Ya sabes que hace ya cuatro años que estoy con Julio y supongo que recuerdas que nos iba bastante bien. Una relación cómoda, sin demasiados altibajos, vaya, lo normal. Nos hemos estancado un poco pero es lo típico. A nadie le dura el subidón inicial toda la vida. En todo este tiempo nunca le he sido infiel y él tampoco a mí (vamos, que yo sepa). Y eso que siempre he sido de las que iban “de flor en flor”, pero fue antes de conocerle, luego ya no sentí la necesidad. La verdad es que es un tío estupendo y le quiero como a nadie pero… he conocido a alguien. Y aquí llega el problema.

Podría decirte que es sólo algo sexual, que me atrae sin más pero no es sólo eso. Objetivamente, él podría ser lo que la gente llama tu media naranja (aunque nunca he creído demasiado en ese concepto, llámame incrédula). Tenemos los mismos intereses, los mismos gustos y las mismas fobias. Coincidimos tanto que resulta un poco vomitivo, no sé si entiendes lo que quiero expresar. Estoy intentando hacerte un resumen de estos últimos meses pero es que me cuesta sintetizar porque han pasado demasiadas cosas…

Y encima es guapo, hay que joderse. Y rubio, ya sabes que me pierden los rubios.

Por ahora no hay nada explícito, es decir, que ni él me ha tirado claramente los tejos ni tampoco yo a él. O me estoy montando una película (típico en mí, por otra parte) o la hostia que me voy a dar será antológica.

No sé qué hacer. Por un lado pienso en Julio y me siento una hija de puta auténtica. Por otro lado pienso en mí y creo que me merezco vivir algo con él, aunque sea efímero, aunque me haga daño. Joder, llevo cuatro años sin fijarme en nadie! Carol, es demasiado especial para dejarle pasar de largo… Ni puedo ni quiero, ya me conoces. Cuatro años sin temblar por nadie, no puedo dejar escapar este tren.

¿Qué hago? ¿Tú crees que debo arriesgarme y dar un paso? ¿Que lo debe hacer él? Estoy hecha un lío, me ha descolocado totalmente y ha llegado un punto en que la mente no me funciona con claridad.

Díme algo, por favor. Resuélveme este caso lo más pronto posible, necesito ayuda, una opinión objetiva.

Un beso, espero tu respuesta.

Elena


Bueno, lo que faltaba para empezar el día y la semana... ufff, un caso más que añadir a la lista. Bien, escribo lo siguiente:

Elena,

Sí, claro que me acuerdo de ti. Tu caso es... algo complejo, pero nada que no tenga solución. Déjame que lo estudie y en breve te vuelvo a escribir con una respuesta.

Cuídate.

C. Blenk

1 comentarios:

lulamy 12/9/05 21:46  

De mi parte (y del refranero español, que es la hostia de extenso)

"Agua que no has de beber, dejala correr"

Mas que nada, para no ser egoista y dejarnos a las demas algo

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