He tenido mucha suerte de llegarte a conocer...

impossible, imprecís, inútil

- Hola, cuánto tiempo sin venir por aquí...
- Sí, ya ves, supongo que no lo he necesitado, ¿no?
- Últimamente te veo muy feliz, tal vez por eso no charlábamos ni venías a tomar nada.
- ¿Feliz?
- Sí, feliz, pero ha sido mentira, ¿verdad?
- ...
- Venga, no tienes porqué fingir, sabes que no se lo voy a contar a nadie.
- Tienes razón. Todo ha sido un engaño. Pensé que sería capaz de aguantar y mírame... de nuevo sola y maldiciendo a la primera oportunidad.
- Yo ya lo sabía.
- Tú siempre aciertas, no sé cómo te lo haces.
- Es que nunca te imaginé llevando una vida rutinaria, esto se veía venir, desde hace semanas.
- Lo peor es que he quedado como una cabrona.
- Lo eres.
- Y tú también, no me vengas con sermones ahora.
- Pero, bueno, ¿y eso qué importa ahora? ¿Sabes estar sola, no? Pues venga, vuelve a los viejos tiempos y ya está.
- Fácil. Lo malo es que ya no tengo veinte años.
- Eso es lo de menos.

Has tenido suerte de llegarme a conocer
creo que a nadie le gusta el nacer para perder
abrirás una revista y me encontrarás a mí
debo ser algo payaso pero eso me hace feliz.


- Esa canción...
- ¿Te gusta?
- ¿Gustarme? Me encanta, es buenísima!
- ¿Sí?
- Vaya, todos tenemos un pasado y esa canción me recuerda tanto, tal vez demasiado incluso.
- ¿Por qué?
- Uf, es demasiado largo, no me apetece soltarte el rollo...
- Bua, tengo toda la noche, entre copa y copa me cuentas.
- Que no, que no, que hoy no, mejor otro día.
- Está bien, como quieras.

...me verás en los carteles para hacerte irme detrás...

- Te has quedado embobada con la canción, vaya tela...
- Perdona, es que hacía siglos que no la oía... La tenía grabada en una de esas cintas de cuando era una cría. Me encantaría recuperarla... oye, ¿tú no la tienes aquí en el bar?
- Qué va, aquí esa música como que no pega.
- Qué pena.

...también me emborracho y lloro cuando tengo depresión...

- "He tenido mucha suerte de llegarte a conocer"
- ¿?
- La canción.
- Ah, vale. Es una buena frase, algo triste, no?
- No te creas, es una frase bonita, y a veces es necesario echarle valor y ser capaz de soltarla cuando toca.
- Tía, esta noche te has pasado de críptica y yo, te juro, ya no puedo seguirte el hilo.
- Ni yo misma me lo sigo ya.
- Oye, ¿qué haces esta noche?
- Nada especial, ¿por?
- Montamos una fiesta, rollo verbena de Sant Joan y tal.
- Paso.
- Venga, vente, no te puedes quedar en casa.
- Dame un motivo.
- Pues... pues porque no.
- No me convence.
- Vale, pues entonces te daré otro: a lo mejor viene.
- ¿Qué?
- Lo que oyes.
- Entonces todo cambia.
- Lo sabía, jeje.
- Entonces este diálogo deja de tener sentido. Resultará que todo ha sido mentira, que ayer no estuve intentando ver esa luna tan extraña, que no bebí cien copas de vino y que no me quedé sin batería en el móvil cuando más necesitaba contar un cuento. Entonces será cierto que tú y yo no somos más que dos tipas ficticias que nada tienen que ver con la vida real. Que esto está más cerca de Matrix que de Barcelona.
- Me descolocas totalmente.
- De todos modos, me voy a casa. Voy a ducharme y aparezco aquí en unas horas. Tengo mucho tiempo que recuperar.
- Ojalá tengas suerte.

2 comentarios:

La niña 27/6/05 15:56  

Carol, cómo te fue la noche de San Juan, le viste, como os fue?. Espero que todo te saliera bien.

Carol Blenk 28/6/05 23:28  

"he tenido tanta suerte de llegarle a conocer", y con eso te lo digo todo :-)

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