El hombre sin recuerdos que apareció un día sin avisar

- Ya puede pasar a verle. Intente no agobiarlo, no le acose a preguntas. Está muy aturdido y desorientado.
- Gracias, descuíde.

No le veo. Atravieso el pasillo y poco a poco escucho música. Es un piano. Suena algo de Satie. Ya lo veo. Está de espaldas. Toca como un dios. No le voy a interrumpir. Me voy a sentar un ratito en el suelo a escucharle.

------------------------------------------------

¿Cuánto tiempo ha pasado? Debería interrumpirle, decirle que estoy aquí… es increíble, sus manos… Podría enamorarme sólo con oírle tocar… Bueno, tengo que hacerlo, venga.

- Perdona, hola…

(Vaya, me mira como si le hubiera arrancado del cielo, es verdad, qué narices hago aquí)

- Hola, mira, me voy a presentar soy Blenk, Carol. Carol Blenk, quiero decir. Verás, me han llamado para que charle un rato contigo y me cuentes qué tal te sientes…

(Sus ojos son preciosos, tiene un rostro que me conmueve, pero me mira como si le hablara en checo)

- Ummm, ¿qué tal si nos sentamos en aquella mesa de allí? Más que nada porque si me siento a tu lado en el piano va a parecer que tocamos a cuatro manos y no tengo ni idea de música, bueno, algo de guitarra pero lo dejé hace años…

(Carol, ¿qué le estás contando?, tus chistecitos absurdos están fuera de lugar, céntrate tía)

- No te quieres levantar, ya veo. Bueno, es igual, hablamos así, no importa. Venga, empecemos, ehhhh… Cuéntame cómo llegaste hasta Sheerness, ¿te perdiste, te dejaron tirado?

(Me mira impasible, debe pensar que soy una imbécil profunda)

- ¿No puedes hablar? ¿Te sientes mal? ¿Huyes de algo?

(Dios, qué poca sensibilidad estoy demostrando, soy una mezcla de lo peor del periodismo con lo peor de la criminología, debería marcharme ahora mismo)

- Oye, mira, ya sé que no he tenido tacto contigo pero me encantaría que ahora…

(De repente deja de mirarme y se pone a tocar, esta vez algo de Chopin. Mejor me callo, ¿verdad?)

Es su única manera de expresarse. Me está diciendo, sin sujetos ni predicados, que le deje en paz, que no le intente rebuscar nada en el alma. Que no indague en su pasado, que no remueva su presente. Es transparente. Es mejor que yo. Es más bueno que yo. Él debería ser el que me interrogara a mí. Lo necesito más, mucho más que él.

Me separo de él y lo dejo allí, a solas con su piano, con Satie, con Chopin y con todos los románticos juntos.

-------------------------------------------

- ¿Qué tal le ha ido? ¿Alguna pista o dato nuevo?
- Lo siento, no he sido capaz, ¿me acerca la gabardina?
- Sí, claro, tenga… ¿No le ha sacado nada? ¿En serio?
- Nada. Ese hombre está por encima de todo y de todos. Por encima de toda esta basura…
- ¿Está llorando?
- No, joder, qué voy a llorar… Si supiera lo que he tenido que ver todos estos años, madre mía, esto es una chorrada.



Vuelvo a casa en coche. En la radio hablan del tema del día. Ahora lo veré por la tele, en los diarios… tal vez lo lleven a algún programa oportunista… intentarán vulgarizarlo y quemarlo… hasta que ya nadie lo recuerde y se muera en cualquier sitio. Olvidado. Él, que lo olvidó todo.

Enciendo un cigarro. A pesar de todo, me alegro de no haberle podido sacar nada. Ese hombre es un misterio. Me encantaría que pudiera ser feliz así, con su amnesia y su piano. “¿Está llorando?”. Joder, claro que estoy llorando, pero es que en todos estos años de profesión nadie me había mirado así.


(Gracias, Paola, por darme un tema tan bueno de investigación…)

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer