La primera vez



Me acaba de llegar un mail precioso. Uno de esos textos largos, extensos, densos, dispersos, con un hilo argumental tremendamente enmarañado. Me gusta. Y la persona que lo ha escrito lo sabe. Por eso lo ha hecho. Apunta bien, tocada y hundida. You know.

En ese mail me han preguntado cómo fue mi primera vez. ¿Mi primera vez? Hace muchos años y tengo un recuerdo muy muy vago de aquel día. No podría comentar detalles extremos ni minuciosos, simplemente ráfagas y fragmentos aislados.

Podría decir, por ejemplo, que fue una mañana y que tenía muchísimo sueño, que el cansancio me vencía. Podría decir, también, que estaba emocionada y que para mí aquello era una especie de viaje iniciático, algo que tal vez cambiaría mi vida y que, seguro, me haría descubrir algo totalmente nuevo.

La primera vez fue con una persona muy conocida, bastante mayor que yo y que, para más señas era de mi familia. La verdad es que me hizo sentir muy bien porque hubo un momento en que sentí miedo, pensaba que me iba a romper, tenía la sensación de que todo a mi alrededor temblaba pero, me cogió la mano, me miró a los ojos y me transmitió, no verbalmente, algo así como “tranquila, esto va a acabar bien, no pasa nada”.

Fue una primera vez algo extraña, lo reconozco, pero las siguientes veces ya lo hice más tranquila y todo parece ser que ha ido mejor desde entonces.

Y así fue la primera vez que monté en avión, en un trayecto de Barcelona a París. El miedo lo pasé porque hubo unas turbulencias increíbles y el avión se zarandeaba de un lado a otro. Recuerdo que el café se salía del vaso y que la comida, en la bandeja, se desplazaba de derecha a izquierda. Esa fue la primera vez en mi vida que tuve conciencia de que en cuestión de segundos, zas, puedes morir (la segunda vez fue conduciendo, pero esa es otra historia)

He montado en avión muchísimas veces y jamás he vuelto a vivir nada igual. La gente se puso histérica y a mí me dio por pasar repaso a mi vida en una especie de carrera contrareloj. Me di cuenta de todo lo que me quedaba aún por hacer. Y sigo en ello.

PS: Sé que el título del post era muy prometedor y seguro que más de uno/a ha pensado que iba a relatar mi primera vez… pero esa historia me la reservo, que cuando uno lo cuenta todo va perdiendo poco a poco trocitos de alma…

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