Cómo convertir un guión aceptable en un guión pésimo

Aquella chica no le caía demasiado bien, siempre tocándole las narices en clase, con sus preguntas inoportunas, con sus citas sacadas de libros de la bibliografía que nadie se había molestado en consultar. Parecía que lo hacía por joder.

Un día se presentó en su despacho. Decidida. Abrió la puerta, se sentó y le preguntó:

- Mire, no entiendo la categoría de "personaje de equilibrio" de Linda Seger.

Joder con la niña. Se habría creído que los profes se tienen que leer todos los jodidos manuales y recordar cada una de las definiciones. Evidentemente, no podía contestar nada parecido a lo que se le pasaba por la mente.

- Ane, ahora mismo, si te soy sincera, no recuerdo esa categoría, ¿tienes el libro y le echamos un vistazo?

- Lea. Páginas 234 y 235. Lo tengo subrayado.

Qué repelente, por dios. Ni que Linda Seger lo hubiera escrito pensando en ella, será posible.

- A ver, déjame que lo lea:

Muchas películas exigen este personaje de equilibrio, para evitar malinterpretaciones en las que se puede caer de manera espontánea. Películas que tratan el fenómeno gay o el lesbianismo deben equilibrar sus personajes desviados con otros papeles suficientemente importantes de personajes normales.[...]En películas de orientación gay pueden utilizarse parejas normales para contrastar con los protagonistas homosexuales[...] (Cómo convertir un buen guión en un guión excelente, p. 234-235)

La profesora se queda a cuadros. No sabe bien bien qué decir. La alumna la mira fijamente. Esperando una respuesta.

- ¿Qué le parece?
- Bueno, es que Linda Seger, ya os lo dije, es un clásico, siempre se vuelve a ella pero...
- ¿Pero qué le parece lo que ha leído?
- ¿Sinceramente?
- Por favor... Ya sé, me va a soltar un rollo...
- No.
- ¿No?
- Esa categoría de personaje es una puta mierda. Ya le vale a la Seger. Si eso lo hubiera escrito yo, al día siguiente de la publicación del manual ya tendría a medio país echándoseme encima.
- Menos mal...
- ¿Qué?
- No, que pensaba que me diría que tiene razón.
- Claro que no, sólo faltaba.

La alumna se marcha, satisfecha con la respuesta. Pero la profesora se queda sola, pensativa. Hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe. Porque queda escrito y luego no hay dioses que sean capaces de borrarlo...



4 comentarios:

Anónimo 3/1/05 00:18  

jajajaja, qué bueno! Cuántos estúpidos habrán leído ese manual y habrán seguido como borregos las indicaciones de Seger!!!

Besos, Carol

Carol Blenk 3/1/05 00:22  

Bueno, tampoco nos carguemos ahora el libro, ¿no? Hay muchas cosas de provecho en él, las páginas que no nos parezcan buenas -o tolerantes, como es el caso- se arrancan y punto. Pero no todos los que lo siguen son borregos,eh? :-)

Lulamy Angouleme 3/1/05 00:42  

Bueno, si sigues un manual al pie de la letra te sale una tontería como Titanic.
A mi me pasó algo parecido con McKee, pero ese es semi deidad, así que no lo cuento.
Un besote gigante

Poledra 3/1/05 01:17  

De los manuales, como de cualquier libro, hay que coger ciertas cosas, y madurarlas cada uno, digo yo..

Lo que realmente es impepinable es lo peligroso que es dejar ciertas cosas pro escrito!

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