Buscando un olor




Tenía su olor en la mente. Sí, no en la nariz, ni en la ropa, ni en las sábanas. En la mente. En la mente su marca de colonia. Pero necesitaba olerla así que me fui en busca de una perfumería. No fue fácil. Su marca no es la típica que te encuentras en la primera tienda que visitas. No es demasiado habitual. Y eso me encanta. Porque nadie suplanta su olor. Ninguna otra piel huele como la suya.

Después de entrar a cien mil tiendas, por fin encontré la marca. No compré el frasco, por supuesto. Tomé el bote de prueba y me eché descaradamente la colonia por todo el cuello. Ignoro si alguien me vió. Tampoco me importó demasiado.

Salí perfumada. Impregnada hasta el fondo del alma de su olor. En mi piel no olía igual, por supuesto, pero aquella tarde tuve una sensación increíble.


1 comentarios:

Poledra 13/1/05 02:11  

Jo, cómo te entiendo. Yo sigo con cierta colonia en la mente esde hace años. El olía tan bien que eso jamás lo olvidaré.

Un abrazo!

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