Un pequeño regalo

Son las tantas de la noche. Sé que debería estar en la cama hace rato, durmiendo. Pero se me acaba de ocurrir dejarte un pequeño regalo flotando en el hiperespacio, ya ves, qué chorrada. Yo, que nunca escribo sobre ti.

Ayer me decías que no leías con demasiada frecuencia mi blog, que no me cabreara, porque no te era posible conectarte más a menudo. Ya lo sé. Y me gusta que no me leas cada día. Porque así cuando entras te puedes dar un atracón de posts...

No sé si leerás este post a solas o si me llamarás para que me siente a tu lado. Lo único que sé es que me encantaría dedicarte esta estrofa y desearte dulces sueños:

Hundí mi tenedor en tu pelo por casualidad,
cada segundo nos visita una calamidad.
se hincharon los dos cuerpos sin casi beber,
que puedo ver tus huesos nadie lo va a creer.


Que no te gustará el fragmento, no es ningún misterio, pero yo sigo fiel a mis gustos y sé que, en el fondo, eso te encanta.

Ojalá nunca cambies.

2 comentarios:

Anónimo 17/12/04 18:20  

Hola , pues si, me encanta como eres ,quizás sea por eso que siento así y quizás sea por eso que sigues sorprendiendome.

Carol Blenk 17/12/04 18:24  

Seguir sorprendiéndote es una de las cosas que me motivan a tirar p'alante...

Te mando un beso... Come what may (por lo que sólo tú y yo sabemos)

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