Te invitaría a un café



Hoy he conocido a una persona interesante. No me sucede cada día, para qué engañarnos. Y por eso me ha sorprendido. Siempre he pensado que el mundo se divide en dos grupos: aquellos con los que te encantaría sentarte a compartir un café y una buena charla, y aquellos con los que (en principio) no te atrae para nada la idea de compartir un rato de conversación.

Hubo una época de mi vida en la que me encontraba contínuamente con personas que me atraían (ojo, no hablo en el plan ligoteo, sino simplemente gente a la que conocer más a fondo) pero últimamente sólo me cruzo con personas que apenas me dirigen el saludo.

Hoy me he encontrado con alguien a quien conocía sólo de oídas. Una persona que tiene un cierto, llamémoslo así, prestigio profesional. Bien, hemos intercambiado algunas impresiones y algunos comentarios -rollo trabajo todo el momento- pero la cosa ha quedado ahí. Me hubiera gustado decirle algo así como venga, te invito a un café y me cuentas cómo bla, bla, bla...

Pues no le he dicho nada. Me he cortado. Claro, todo hay que decirlo, no nos habíamos visto jamás y eso intimida un poco. Luego he pensado que a veces nos comportamos como unos absolutos memos porque dejamos de hacer lo que realmente nos apetece por el miedo, tal vez, al qué pensarán de nosotros. Qué estupidez.

Y así nos pasa en muchos aspectos de la vida...

4 comentarios:

sanseacabo 16/12/04 12:43  

uff!! la de cosas que no decimos por miedo a parecer memos o por parecer bordes o por ridículos... tendríamos que aprovechar más los momentos y decir lo que realmente pensamos o hacer lo que realmente queremos hacer, porque somos así, con lo bueno y lo malo... que te sueltan un moco y te dejan mal... pues ellos/as se lo pierden. Pero todos a decir y a hacer lo que nos dicta el corazón y los impulsos

Carol Blenk 17/12/04 01:30  

Pues sí, en general nos comportamos como si fuéramos a vivir cien años y no nos damos cuenta -no queremos verlo- de que somos frágiles y efímeros. Que la vida son cuatro días, vaya, así que mejor es que espabilemos y que comencemos a ver mundo... Carpe diem, que decían por ahí.

Poledra 20/12/04 07:52  

Un blog buenísimo. (Primero, que soy muy despistada y se me olvida)

Qué razón tienes, no dices lo que te gustaría, no se da ese primer paso, creyendo que ya surgirá otra oportunidad, pero normalmente la sencond chance no llega...me ha encantado el post.

Carol Blenk 20/12/04 10:36  

Bueno, siempre podemos hacer el típico propósito para el año nuevo: meter la pata por lo que se ha hecho, no por lo que se ha dejado de hacer.

Un saludo, y gracias por pasarte por aquí y quedarte a leer un ratito :-)

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