Sin título y sin tema



Podría decir que estoy cargada de buenos propósitos para el año nuevo, podría afirmar que seré más buena, que dejaré de portarme mal, de comportarme como una pequeña cabrona pero… estaría mintiendo. Intentaré simplemente ser feliz en mayúsculas –como todos vosotros, supongo-, aunque también me estaré engañando porque la felicidad es un invento. Y a algunos nos cuesta hacer que funcione correctamente.

Supongo que la mejor manera de arreglar el último post del año es dejar un fragmento de alguna buena lectura. Había pensado en Nunca volveré a ser joven, de Jaime Gil de Biedma pero creo que voy a pasar. No me gustaría dejaros con gusto amargo en la boca. No soy tan mala.

Así que acabo de decidir que os envío directo al corazón/alma un fragmento del Song of Myself, de Walt Whitman (espléndida traducción de Borges). Sé que es un poco “místico” pero a estas horas, con cansancio acumulado, no se me ha ocurrido nada mejor ni más positivo. Que lo disfrutéis.

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.

Indolente y ocioso convido a mi alma,
Me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano.

Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta tierra, con este aire,
Nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo mismo que sus padres,
Yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con salud perfecta, comienzo,
Y espero no cesar hasta mi muerte.

4 comentarios:

Poledra 31/12/04 13:47  

Místico, pero perfecto. Feliz año, Carol!

Carol Blenk 31/12/04 14:07  

Poledra, amor y suerte para el año nuevo. Un beso.

Gonzalo 31/12/04 16:30  

Walt Whitman es lisérgico, como siempre. Feliz año, Carol.

Carol Blenk 31/12/04 16:54  

Gonzalo, te deseo lo mejor para este año que viene... Cuídate mucho. Un beso.

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