El lado oscuro de la Navidad (II)



- ¿Hola? ¿Qué haces aquí a estas horas?
- Imagínate...
- No me digas que...
- Pues sí, me he escaqueado de la cena.
- Ya te vale, tú eres tonta.
- No me apetecía cenar con todo ese pijerío. Además, me da una pereza enorme vestirme de gala.
- Ya lo sé, pero te pagan una cena de la ostia y hay que aprovechar, vamos, que si fuera yo...
- Pero yo no soy como tú.
- Ah, vale, ya lo pillo.
- No, no, perdona... no quería decir eso, ya sabes lo que quería decir...
- No pasa nada. Es Navidad.
- ¿Me invitas? Por ser Navidad, claro.
- Sólo a la primera, el resto te las pagas tú, bonita, que últimamente aquí bebe todo el mundo por el morro.
- Y nunca mejor dicho.
- Ja. Estás que te sales de graciosa esta noche.
- Para nada.
- Lo sé. Por cierto, ¿cuándo te vas? ¿Ya lo sabes?
- Me han dado de plazo hasta después de vacaciones de navidad.
- ¿Y luego?
- Luego, después, futuro... Yo qué sé. En mi vida nunca ha existido la estabilidad, vete a saber dónde acabo. Gerona, Madrid o Vitoria. Elige.
- ¿Realmente lo quieres saber? Yo no, desde luego.
- Yo, depende. Hay días en que mataría por ver qué cara tendré a los cuarenta y días en que me asusta hasta saber cómo voy a pasar el fin de semana.
- Si es que yo te lo digo siempre, que estamos en una edad muy mala...
- ¿Y eso?
- Joder, pues está claro, porque no encajamos en ningún sitio.
- Eso lo dirás tú.
- Es verdad. Mira, sal por la noche, si te metes en el garito de enfrente sólo te encuentras con chavales indies de veintipocos... y si entras en el de la esquina de más abajo, tela marinera, prepárate para quitarte de encima a los cuarentones de turno (no los guapos, sino a los que están descolgados del mundo)
- ¿Y esa copa?
- Ya va, ya va, anda que estás hoy buena...
- Es que sólo me falta que vengas tú ahora a soltarme la parrafada de que los treintañeros tenemos una edad mala. Venga, no me jodas, estamos estupendas.
- Y solas.
- Habla por ti.
- No me seas chula. Hablo por las dos. Y no me digas que influye lo de tener pareja..
- No te iba a decir eso.
- ¿A no?
- No.
- ¿Entonces?
- No sé, supongo que en el fondo todos estamos solos. Por un motivo o por otro.
- ¿Me lo puedes explicar más clarito, señorita críptica?
- Claro. A ti te han dejado, ¿verdad?
- Vale tía, gracias por machacarme. Llevaba casi diez minutos sin acordarme.
- Perdona, era un ejemplo...
- Buena elección, pues.
- ¿Me vas a dejar que te lo explique o no?
- ...
- Gracias. Te decía que todos estamos solos. Tú, sin tu pareja. Otros porque son infieles, otros porque soportan cuernos...
- Otros porque no son correspondidos...
- Por ejemplo.
- Y otros porque no encuentran a su media naranja...
- Tal vez porque no existe...
- ¿"Tal vez"?
- Muy bueno. Pero más que no existir, creo que a veces las medias naranjas están tan lejos que es imposible que nos topemos con ellas...
- Sí, es una buena explicación pero no consuela.
- No lo pretendía.
- Ya.
- Bueno, no me líes. Lo que te decía era que no existe la felicidad completa, que siempre hay algo que nos fastidia la existencia. A veces es un motivo pequeño y a veces es algo más grave. Pero siempre hay algo.
- Ahí te doy la razón...
- Ya era hora...
- Venga, no te me pongas cínica... Oye, que no has tocado la copa, ¿y para eso tanta prisa?
- Pues mira, que me he puesto a hablar y ya ves. Pero tranquila que esto me dura a mí cinco minutillos.
- Lo que dura esta canción...

Operator, number, please:
it's been so many years
Will she remember my old voice
while I fight the tears?
Hello, hello there, is this Martha?
this is old Tom Frost,
And I am calling long distance,
don't worry 'bout the cost.
'Cause it's been forty years or more,
now Martha please recall,
Meet me out for coffee,
where we'll talk about it all.


- Me encanta Tom Waits.
- Seguro que esta también tiene historia, ¿a que sí?
- Vaya...
- ¿De qué va?
- Es una llamada de teléfono a una tal Martha.
- Guau, pedazo de argumento...
- No te pases. La cosa no acaba ahí. Por lo visto él la llama al cabo de un montón de años, fue su primer amor y, bueno, lo típico, recuerdan lo bonito que fue, y bla, bla, bla...
- Pero...
- ¿Pero?
- Siempre hay un "pero" en todas las historias.
- Sí, en esta resulta que los dos han rehecho su vida, pero por separado. Se han casado, han tenido hijos pero en el fondo, se nota una añoranza, una nostalgia de ese tiempo pasado.
- Normal...

And I feel so much older now,
and you're much older too,
How's your husband?
and how's the kids?
you know that I got married too?
Lucky that you found someone
to make you feel secure,
'Cause we were all so young and foolish,
now we are mature.


- Sí. Oye, ¿qué hora es?
- La una y media, pasadas.
- Ostia, qué tarde que es, ¿no?
- Sí, ya mismo cerramos. Estoy echa polvo. La gente sale un montón estos días.
- ¿Quieres que te espere y te llevo?
- Pero si no tienes coche...
- Pero sí tengo carnet.
- ¿Qué coño dices?
- Nada, que si quieres me dejas conducir a mí y, a cambio, te dejo que veas una de mis maravillosas pelis.
- Vaya mierda de plan, con perdón.
- Joder, muchas gracias por hacer compañía a una buena colega que se siente sola en esta puta ciudad...
- Vale, vale, no maldigas que cuando empiezas no paras...
- Es que ya te vale.
- Lo que pasa es que a mí no me gustan tus pelis.
- Bueno, pues elige tú, vemos la que a ti te guste.
- Eso y ya me convence más...
- Pero no te acostumbres...
- ¿Y a qué viene esa sonrisita?
- Nada.
- Suéltalo.
- Nada, pensaba en que vaya manera de pasar la noche del 25 de diciembre.
- No me dirás que no es original.
- No, si original lo es un rato.
- Pero...
- Pero tú ya sabes lo que pienso. Y siento.
- Pues no lo digas, ¿vale? No nos vamos a hacer más daño, ¿de acuerdo?
- De acuerdo.
- Y ahora levántate y ayúdame a echar la persiana, anda, haz algo útil esta noche.
- Encantada...

And those were the days of roses,
poetry and prose and Martha
all I had was you and all you had was me.
There was no tomorrows,
we'd packed away our sorrows
And we saved them for a rainy day.

And I remember quiet evenings
trembling close to you...


1 comentarios:

sanseacabo 23/12/04 13:54  

Si nos enseñaran des de pequeñitos que la felicidad completa no existe. Nos ahorrariamos mucho tiempo en buscar la perfeccion y en analizarnos tanto, etc.

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