El lado oscuro de la Navidad (final)



- ¿Y esa maleta?
- Me largo.
- ¿Qué?
- Que-me-lar-go.
- Ya, ya te he entendido pero estás de coña, supongo...
- Para nada, guapa.
- Vale, lo pillo, hoy es 28, día de los inocentes, joder, no había caído... Cada año nos haces alguna de tus putaditas pero te he pillado, lista.
- Te equivocas, no estoy de humor para bromitas. Venga, ponme un café, que tengo un poco de prisa, tengo que pillar el avión de aquí tres horas.
- No te puedes ir ahora, tía, ¿qué vas a hacer allí?
- La pregunta es más bien "¿qué tengo que hacer aquí?", ¿no te parece?
- Que sí, que ya lo sé, que ya lo hemos hablado pero es que no entiendo qué vas a hacer con el curro, coño tía, y con nosotros!
- No lo soporto más, no puedo aguantar ni un sólo día más en esta ciudad.
- Las navidades te han desquiciado, estás totalmente colgada, piénsatelo, no estás para tomar una decisión de ese tipo...
- Ya tengo el billete.
- Puedes anularlo, eso es lo de menos...
- No.
- ¿Hay algo más que no sé?
- No. Tú lo sabes todo.
- Espera un poco , ¿ vale? Hazlo por mí.
- No me pidas eso, joder, pídeme lo que quieras pero eso no, sabes que no puedo.
- ¿Y qué hago yo ahora...? Ya me dirás el plan.
- Nadie es imprescindible, tú lo sabes bien.
- No te me pongas cínica, sabes que tenemos un contrato hasta marzo...
- ¿Y te crees que lo he olvidado? Había pensado en Irantzu...
- ¿Irantzu la rubia?
- Sí.
- ¡Si no la soporto!
- Pero escribe de puta madre.
- ¿Y a mí qué? No aguanto currar con ella, es super estirada, es una tipa cantidad de cerrada. Paso.
- Oye, a mí me jode más que a ti...
- Pues no se nota...
- ¿Y qué quieres que haga? Tengo que elegir.
- ¿Tú no eras la que odiaba elegir? ¿cómo puedes ser tan hipócrita? Yo flipo...
- Y sigo odiando tener que elegir pero es mi vida y se me está jodiendo, cada semana que pasa tengo la sensación de que estoy tirando el tiempo.
- Eso nos pasa a todos.
- Pues yo me niego a que me siga pasando. No pienso volver a pasar un fin de año aquí, sola y borracha...
- Eso es porque tú así lo quieres, sabes que...
- No lo digas, ni sigas, por favor...
- No lo quieres oír, ¿verdad?
- Sinceramente no. Creo que ya está bien por hoy. Deja el café, me voy ya.
- No, espera...
- Que no, que me voy, al final voy a llegar justa al aeropuerto.
- Espera, déjame que te dedique algo, ¿sí?
- ¿Qué narices vas a hacer ahora?
- Tú espera, enseguida estoy...
- ¿Qué haces con los CD?
- Escucha esto...

Si quisieras
nos podríamos juntar
en la otra cara lunar
a escondidas,
a escondidas


- ...
- No llores, por favor, no llores.
- Déjame en paz, me voy.
- Ha sido de buen rollo, lo siento.
- No pasa nada, te llamaré.
- ¿Aunque sean las cuatro de la mañana?
- Aunque sean las cuatro de la mañana.
- Cuídate.
- Y tú. Mua.


4 comentarios:

Anónimo 28/12/04 17:10  

Bueno, me parece que estás un poco negativa con lo de la Navidad. Ya se que no te gusta y sabes que tampoco me gusta a mi especialmente pero ya tendremos tiempos mejores en los que la Navidad suponga olvidarse del trabajo , descansar y hacer todas esas pequeñas cosas que tu ya sabes y que tanto nos gustan. (Mrs. Woolf. ;-)

Carol Blenk 28/12/04 17:46  

Ummm, no confunda usted realidad y ficción porque eso es muy peligroso... No se fíe de los diálogos que escribo porque todo es mentira pero, al mismo tiempo, tal vez sea verdad...

P.S. Gracias por dejar tu huella en el blog. Mua muy especial para ti...

Esquimal 28/12/04 18:30  

Pero es que ella anda en su propio big bang y no sabe cuándo acabará...

Carol Blenk 28/12/04 21:48  

No sé qué pensar, quiero creer que es verdad, yo también ando en mi propio big-bang pero no sé cuándo acabará...

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