Ashes to ashes

Esta tarde he cogido el tren para volver a casa. Hacía frío, la estación era de esas descubiertas, no demasiado bonita, por cierto. Faltaban unos diez minutos para que llegara mi tren así que he aprovechado para encender un cigarrillo (mi segundo del día; el primero me ha sabido mejor, en la barra de un bar, observando/espiando conversaciones ajenas... stop, este tema merece un post aparte)

No se porqué pero he reparado en que yo era la única fumadora en aquella estación. "No puede ser", he pensado. Pues sí. He mirado a un lado, a otro. Nadie. Ni un sólo pitillo. Y eso que había muchos jóvenes en edad típica de fumar. Ni siquiera esos.

La parte racional y lógica de mi cerebro me ha dicho que tampoco era tan grave puesto que no habría demasiadas personas en el andén así que el porcentaje de fumadores también habría de ser, en consecuencia, reducido.

La parte paranoica de mi cerebro -todos la tenemos, no me lean con ese gesto de extrañeza, por favor- me ha obligado a contar a todos los allí presentes: uno, dos, tres, joder qué frío que hace, cuatro, cinco, seis, siete, qué ganas tengo de salir contigo a tomar una copa y hablar de nuestras cosas, ocho, nueve, diez, once, todavía no me han pagado aquel curso, qué impresentables, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, tengo que comprar café, leche y velas, dieciocho, diecinueve... Unas treinta y cinco personas. Y una fumadora. Yo.

Me he sentido en el planeta equivocado. ¿Qué está pasando en el mundo que yo no me entero? Supongo que se me ha disparado la imaginación... y me he visto como Charlton Heston en la secuencia en que descubre a la estatua de la libertad semienterrada en la arena.



Así de extraña me he sentido en el andén. Como una marciana. Como una hormiguita con casaca de cuero marrón. Fumando un camel con los labios y con el alma.

Banda sonora de esta noche: Lágrimas negras, de Bebo & Cigala. Tema número seis: Se me olvidó que te olvidé. Para temblar de placer al oírlo.

Se me olvidó que te olvidé
se me olvidó que te dejé
lejos muy lejos de mi vida.

Se me olvido que ya no estás,
que ya ni me recordarás
y me volvió a sangrar la herida.

Se me olvidó que te olvidé
y como nunca te encontré
entre las sombras escondida.

Y la verdad no sé porqué
se me olvidó que te olvidé
a mí que nada se me olvida.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer