Ni una maldita florecita...



Cuando eres feliz no te das cuenta en ese momento. Me explico. Sí, lo sientes, lo notas, el cuerpo te cambia y te sientes genial pero no eres consciente. Pasa como cuando eres bebé. Te alimentan, te mecen, te acarician, te llevan de paseo y te lo dan todo hecho. Luego es una pena porque no recuerdas nada de esa etapa, no la puedes saborear.

Con la felicidad pasa algo parecido. No eres consciente de que la tienes. Es luego, al pasar el tiempo y recordar, que tienes esa sensación de no haberla saboreado cuando tocaba. Pero no se puede remediar, ¿verdad? Cuando la pierdes la echas de menos y te fastidia no haber tenido consciencia de ella.

Yo no fui consciente de ello hasta que oí esta canción de Christina Rosenvinge:

Ni una maldita florecita

Pareciamos buenos sonriendo a los niños

hablando de perros, de amor y asesinos

jugamos a indios contra vaqueros

ahora estás vivo y ahora estás muerto .

Un día de vagos en otra ciudad

si me das un trago te enseño a bailar

dame la mano y dame ahora un beso

no te hagas el duro que no me lo creo,

no me lo creo...

El día en que yo fui feliz

nadie tocaba el violín

ni una maldita florecita

ni arcoiris sobre mí.

Andábamos casi a dos metros del suelo

limpios y guapos, caídos del cielo

compré una historieta de Corto Maltés

y tú una chaqueta de soldado gris.

Luego borrachos en un club de jazz

creo que hablamos un poco de más,

quiero que siempre te quedes conmigo

ahora que tú eres mi único amigo.

Mi único amigo...

El día en que yo fui feliz

nunca pensé que fuera así

y como nadie me avisó

no me di cuenta y me dormí...

me dormí..

1 comentarios:

André Ferreira 14/3/05 00:53  

Esta es mi primera visita a este blog, volveré con mas calma porque me ha gustado mucho.

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